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Afrodisias

A unos 100 km. de las costas del Mar Egeo en la región turca de Aydin se encuentran los restos de una pequeña ciudad cuyas ruinas grecorromanas no tienen nada que envidiarle a las de Éfeso o Hierápolis, con la ventaja de que debido a su ubicación, recibe muy pocas visitas, por lo que podremos caminar entre sus ruinas prácticamente solos y sin el agobio y los gritos de la multitud.

Este asombroso yacimiento arqueológico tiene pocos años de vida, pero es tal su importancia que la localidad de Geyre que se ubicaba entre sus ruinas fue completamente desplazada a un par de kilómetros de Afrodisias para comenzar los trabajos de recuperación de unos restos arqueológicos que ya se pueden contemplar en su propio museo, uno de los más importantes de Turquía.

Afrodisias


Afrodisias está situada a unos 100 kilómetros de Pamukkale y hay que ir ex profeso si queremos visitarla, ya que no se encuentra de camino a ninguno de los principales lugares turísticos de la zona.
Desde Pamukkale o Denizli no os costará encontrar en hoteles o agencias de viaje excursiones en minibús que por 30 o 35 Liras Turcas (TRY) (10€ o 12€) os llevarán y traerán en 1:30 horas por trayecto hasta Afrodisias.
Estas excursiones suelen salir a las 9:00 de la mañana y se está de vuelta en Pamukkale sobre las 14:00.
El camino es algo pesado, pero hay que atravesar una cadena montañosa que nos sorprenderá con unos bonitos paisajes de montañas cubiertas por grandes bosques.

Una vez llegamos al aparcamiento situado en las cercanías de Afrodisias, vimos una especie de vagón turístico del que tiraba un tractor. ¡Sí sí, un tractor!
Como no sabíamos si era gratuito o no, decidimos ir caminando hasta la entrada junto con otras personas que iban en nuestro mismo autobús.
El único peligro que hay es al cruzar la carretera, pero al no ser una vía muy transitada, aprovechamos un momento en el que no pasaban coches para cruzar al otro lado y recorrer los poco más de 500 metros que nos separaban de la taquilla en menos de 10 minutos.

Ya en la taquilla, pagamos la entrada (15 TRY/persona) o lo que es lo mismo, unos 5,40€. Ésta entrada permite el acceso a las ruinas y al museo.
También podéis alquilar una audioguía, pero si lleváis algo de información impresa o una guía tipo Lonely Planet no es necesario. Además, existen varios paneles informativos junto a los principales lugares de interés.

Para que os hagáis una idea de lo que se puede visitar y el recorrido señalizado que se suele hacer, en el siguiente mapa os dejo un recorrido entre las ruinas y la ubicación de sus monumentos más importantes:


Antes de comenzar el recorrido conviene conocer algunas pinceladas de la historia de esta ciudad:

Según algunos restos hallados en las excavaciones, los primeros datos sobre un asentamiento en esta zona se han fechado en el 5500 a.C., pero no fue hasta el siglo VI a.C. cuando la ciudad comenzó a ser conocida por el nombre de Afrodisias al erigirse en ella un santuario dedicado a la diosa griega de la belleza y la sexualidad: Afrodita.

Con la llegada de los romanos a la antigua región de Caria, la ciudad se hizo famosa porque según la leyenda, un héroe de la guerra de Troya llamado Eneas y que se consideraba descendiente de la mismísima Afrodita fue el fundador mitológico de Roma.
La tradición romana cuenta que sus dos hijos fueron los fundadores de Roma. ¿Sabéis a quiénes me refiero no? Efectivamente, estamos hablando de Rómulo y Remo.

Toda esta mezcla de leyendas y tradiciones hicieron de Afrodisias un territorio sagrado en el que "nació" el culto a Afrodita, un culto que pronto se extendió por todo el Imperio Romano. También se acuñaron monedas con su nombre y se le concedió un estatus especial de independencia bajo el reinado del emperador Augusto que le permitió desarrollarse y convertirse en uno de los principales centros artísticos y culturales de la época.
Una importante cantera de mármol situada a escasos kilómetros de la ciudad hizo que ésta fuese especialmente famosa por sus esculturas, en las que trabajaron los mejores maestros de la época y cuyas obras fueron exportadas hasta Roma y la mayoría de ciudades del Imperio.

Al estar rodeada de fértiles tierras de cultivo la alimentación para sus ciudadanos estaba asegurada, lo que permitió la aparición de numerosas explotaciones ganaderas y agrícolas que hicieron florecer una importante industria textil basada esencialmente en la lana y el algodón.
Toda esta prosperidad también atrajo hasta Afrodisias a filósofos y escritores de todo el mundo antiguo que contribuyeron aún más a engrandecer su nombre.

Con la llegada del Imperio Bizantino y para erradicar el culto pagano, la ciudad pasó a llamarse Stavropolis (la ciudad de la Cruz), y el templo de Afrodita fue transformado en iglesia.
La irrupción de cristianismo junto con los numerosos terremotos sufridos entre los siglos IV y VII hizo que Afrodisias comenzara su decadencia, una decadencia que continuó con las consecutivas batallas que llevaron a su conquista y casi destrucción por parte del Imperio Selyúcida primero y el Impero Otomano después.

Afrodisias

Durante más de 7 siglos la ciudad quedó abandonada y sus restos ocultos bajo tierra hasta que, en la década de los 60 del siglo XX, el arqueólogo estadounidense Kenan Erim comenzó una serie de excavaciones en la zona que consiguieron devolver a Afrodisias parte del esplendor de antaño.

A pesar de contar con numerosos restos arqueológicos de gran valor, éstos se encuentran bastante más diseminados que en Éfeso, así que os tocará ir caminando de uno a otro por zonas en las que únicamente estaremos rodeados por descampados y algo de vegetación.
Seguro que bajo el suelo que pisamos se esconden muchas más ruinas que el paso del tiempo se ha encargado de enterrar, pero hasta que los arqueólogos vuelvan a sacarlos a la luz, nos conformaremos con visitar los siguientes edificios y estructuras, de los que podréis leer una breve reseña a continuación en el orden que los encontraréis si seguís el recorrido propuesto en el mapa anterior:

Tetrapilón o Entrada Monumental:

Esta imponente entrada monumental data del año 200 a.C. y estaba situada frente al templo de Afrodita.
Se piensa que formaba parte de una vía procesional que conducía al templo de Afrodita, pero lo que es seguro, es que se ha convertido en uno de los principales reclamos de Afrodisias.
Sus cuatro grupos de columnas corintias, el arco principal, los frisos y sus relieves crean un espectacular conjunto arquitectónico que os dejará con la boca abierta.

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Odeón o Bouleuterión:

Este pequeño pero elegante teatro con capacidad para unas 1750 personas es uno de los mejor conservados de toda Asia menor.
Aunque ahora lo veamos descubierto, era un recinto bajo techo en el que se realizaban todo tipo de actos culturales, aunque su principal uso era acoger asambleas del senado y reuniones del consejo de la ciudad.
El escenario estaba decorado con relieves y ocho estatuas de mármol de grandes dimensiones, mientras que el suelo estaba cubierto por un gran mosaico. La zona de gradas está dividida en cinco sectores con nueve filas de asientos de mármol en cada uno.
Ésta era la parte inferior de las gradas, pero se cree que en la zona superior existían hasta doce filas más, así que os podéis hacer una idea de las enormes dimensiones de este edificio.

Templo de Afrodita:

En su día este fue el lugar más importante de la ciudad. Contaba con 13 columnas jónicas a cada lado y 8 más tanto en la parte delantera como la trasera.
Su construcción comenzó bajo el mandato del emperador Augusto en el siglo I a.C., pero no se finalizó hasta el siglo II d.C. durante el reinado de Adriano.
Como os comentaba anteriormente, el templo de Afrodita se convirtió en iglesia cristiana durante el Imperio Bizantino, por lo que el templo original sufrió numerosos daños al utilizarse el mármol de sus columnas y demás elementos para la construcción de la iglesia.
Actualmente se han encontrado los cimientos del templo de Afrodita y se han reconstruido 14 de sus columnas.

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Junto a este templo se han encontrado los restos de un gimnasio y numerosas esculturas a medio terminar, por lo que se piensa que en las cercanías del templo debió existir algún taller de escultura.

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Estadio:

Si alguno ha estado en Roma y ha intentado encontrar los restos del Circo Massimo se habrá llevado una gran desilusión, ya que lo único que se puede contemplar en la actualidad es un enorme descampado.
Sin embargo en Afrodisias y después de caminar unos 5 minutos en mitad de la nada, nos encontraremos con el estadio mejor conservado de su época en toda la cuenca mediterránea.

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Con 270 metros de largo y 60 de ancho, sus 30000 espectadores sentados en alguna de las 30 filas de gradas que rodean una pista de 225 metros de largo y 30 de ancho podían disfrutar de todo tipo de eventos deportivos o de alguna de las ediciones de los Juegos Olímpicos de la época que también se celebraron allí.

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Tras los daños sufridos en el teatro por uno de los fuertes terremotos que asolaron la ciudad, uno de los extremos del estadio se reformó para poder albergar representaciones teatrales, batallas de gladiadores y cualquier tipo de espectáculo propio de un circo romano.

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Si queréis sentiros como un gladiador, podéis bajar a la pista y salir por una de las puertas que utilizaban. Tenía que imponer y acojonar bastante salir a ese estadio con unas gradas abarrotadas por más de 30000 personas...

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Palacio Episcopal:

Junto al Templo de Afrodita y el Odeón se pueden ver los cimientos de un complejo palaciego construido en el siglo III d.C. y que con la llegada del cristianismo se convirtió en la residencia del Obispo de Caria.
Lo más destacable es el patio rodeado por unas columnas de mármol azul.

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Ágora:

Éste era uno de los mayores espacios públicos de Afrodisias, y estaba situado entre el Templo de Afrodita y la zona de la acrópolis.

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Allí se concentraba la mayor parte de la vida política, cultural y comercial de la ciudad.
Originalmente su perímetro estaba rodeado por stoas (pórtico o porche) en los que se vendían todo tipo de productos, y por los restos encontrados en sus inmediaciones, se piensa que también estaba profusamente decorada con un gran número de estatuas y esculturas.

Termas de Adriano:

En el extremo occidental del ágora se encuentran las Termas de Adriano, unos baños públicos construidos en el siglo II d.C. durante el mandato del emperador Adriano.
Están formados por 5 grandes estancias abovedadas recubiertas con mármol blanco y decoradas con columnas jónicas, estatuas, mosaicos y pinturas.

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Algunas de las estancias mejor conservadas son el calidarium o sauna, que es donde se recibían baños de vapor, el tepidarium, una sala que tenía una piscina con agua templada y el vestuario o apodytenum.

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Teatro:

Este teatro se construyó a mediados del siglo I a.C. en la ladera oriental de la acrópolis. Desde este lugar es posible contemplar la mayor parte de las ruinas de Afrodisias, con el ágora a nuestros pies, las termas de Adriano a la izquierda y los restos del Templo de Afrodita al fondo a la derecha de la siguiente fotografía.

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Con capacidad para unos 10000 espectadores y tras unos excelentes trabajos de restauración, tanto sus gradas como el escenario han recuperado en gran parte su aspecto original.

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Uno de los elementos más importantes y llamativos es un muro con inscripciones del siglo I a.C. que han permitido conocer el nombre de varios de los habitantes de Afrodisias y algunos aspectos de la historia de la ciudad en aquella época.
Muy cerca del teatro están los restos de unas termas, un gimnasio y los cimientos de lo que parece ser una basílica cristiana.

Puerta monumental del Ágora:

Nada más descender de la zona del teatro, tomamos un camino que sale a la izquierda para contemplar el ágora sur desde el mismo lugar en el que se encontraba una puerta monumental que daba acceso a este gran espacio público. Según algunas inscripciones, esta puerta monumental estaba compuesta por una gran fachada de dos pisos con columnas y flanqueada por dos torres. A partir del siglo V d.C. se cree que esta fachada se convirtió en una gigantesca fuente ornamental.
Desde aquí se puede contemplar perfectamente una serie de estanques, columnas, muros de contención y parte del pavimento original de la plaza.

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Sebasteion:

Para terminar nos acercamos a ver uno de los últimos edificios restaurados. Se trata de un complejo religioso dedicado al culto de César Augusto y la diosa Afrodita que cuenta con un paseo ceremonial de 80 metros de largo y 14 metros de ancho flanqueado por dos pórticos de columnas jónicas sobre las que se situaba una galería de dos niveles cubierta por relieves en los que aparecen emperadores romanos, dioses y héroes mitológicos.

Afrodisias

La mayoría de relieves que se han podido recuperar se encuentran en una sala del museo de Afrodisias dedicada en exclusiva a esta importante edificación.

Museo y alrededores:

Justo a la entrada del recinto se encuentra uno de los museos más importantes de toda Turquía. En su interior se almacenan y exhiben más de 12000 piezas y restos encontrados en la zona.
Entre los más importantes están la estatua de Afrodita que había en el templo, esculturas, relieves, cerámicas, elementos funerarios y varios elementos ornamentales del Sebasteion.
Cuando nosotros fuimos no estaba abierto, así que nos quedamos con las ganas de terminar la visita a este complejo arqueológico contemplando algunos de sus objetos más preciados.

De todas formas, en la zona de la entrada y repartidos por los jardines situados junto al museo, la cafetería y la tienda podemos contemplar cientos de relieves, tumbas, esculturas y otros objetos hallados en la zona.

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Una de las piezas que más llamó nuestra atención fue el friso del Pórtico de Tiberio.
Este pórtico situado en la zona sur del ágora estaba formado por una sucesión de columnas jónicas (algunas parcialmente restauradas) a lo largo de 175 metros. Sobre ellas descansaba un friso decorado con los rostros de personajes históricos y mitológicos, máscaras de teatro y adornos florales en forma de guirnalda.
La mayoría de piezas que se han podido recuperar y restaurar de este friso se pueden contemplar junto al Sebasteion.

Afrodisias

Además de todos los templos y estructuras que visitamos, me sorprendió la inmensa cantidad de restos diseminados por el suelo, amontonados o a medio desenterrar de estatuas, esculturas, frisos, cornisas... un material que en cualquier museo del mundo sería una de sus piezas estrella, aquí aparece tirado en el suelo como si se tratase de una roca cualquiera. Hay muchísimo material en Afrodisias, y mucho trabajo por realizar. ¿Qué nuevas maravillas desenterrarán los arqueólogos en unos años?


Organiza tu visita:

  • Horario: abre todos los días de 8:00 a 19:00 (en invierno abre hasta las 17:00)
  • Duración del recorrido: 2 horas (sin incluir el museo, que cuando nosotros fuimos no estaba abierto)
  • Entrada a las ruinas de Afrodisias (año 2014): 15 liras turcas (5,40€ aprox.)
  • Transporte desde Pamukkale o Denizli: 30 liras turcas (10€ aprox.)
  • Horario y precios actualizados: http://www.muze.gov.tr/aphrodisias

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