San Olaf, una iglesia con leyenda en el centro de Tallin ~ PhotoViajeros - Los relatos de mis Viajes, Rutas y Escapadas

San Olaf, una iglesia con leyenda en el centro de Tallin

Cuenta la leyenda que a mediados del siglo XIV Tallin buscaba convertirse en una importante ciudad portuaria y aumentar su actividad comercial.
Para ello, los nobles de la ciudad decidieron construir la iglesia más alta del mundo para que pudiese ser divisada desde el mar atrayendo a más comerciantes y mercancías hasta Tallin...pero no sería una tarea fácil.

Iglesia de San Olaf

Ningún maestro de obras de la ciudad quería asumir los trabajos de construcción, ya que una maldición estipulaba que quién lograse acabar la iglesia, moriría irremediablemente.
Todo cambió con la llegada de un desconocido artesano que estaba dispuesto a asumir el riesgo a cambio de una astronómica cifra de dinero...


Tal cantidad de dinero era inasumible por la ciudad, pero el desconocido les propuso un trato: si lograban averiguar su nombre antes de finalizar las obras, les perdonaría la deuda.

Sus habitantes aceptaron y se pusieron manos a la obra para intentar averiguar el nombre de este desconocido que se atrevía a desafiar la maldición, pero pasaba el tiempo y las obras avanzaban a buen ritmo sin que hubiesen sido capaces de averiguar su nombre.

Cuando faltaba poco para la finalización de la iglesia, las autoridades mandaron un espía a casa del extraño constructor con la esperanza de averiguar su nombre.
Escondido en la casa, el espía pudo escuchar a la mujer del constructor cantando una canción de cuna a un niño cuya letra decía:
"Duerme, mi bebé, duerme, Olaf llegará pronto a casa con el oro suficiente para comprar la luna".

El misterio estaba resuelto, ya tenían el nombre del extraño artesano, así que todo el pueblo acudió hasta las inmediaciones de la iglesia justo en el momento en que el constructor estaba colocando la cruz sobre la torre.

Desde abajo comenzaron a gritar: ¡Olaf, Olaf, la cruz está torcida!

Al oír esto, el hombre perdió el equilibrio y cayó al vacío precipitándose contra el suelo.
Ya muerto, de su boca salieron una rana y una serpiente, símbolos de que para poder terminar esta construcción, Olaf había recurrido a la ayuda de los poderes oscuros.
A pesar de esto, le acabaron dando el nombre del constructor a la iglesia.

En uno de los laterales de la iglesia podemos ver una pintura mural en el que aparece reflejada esta leyenda.

Hay quien dice que el nombre de esta iglesia hace referencia a un rey noruego de la época, pero yo prefiero creer la historia del artesano misterioso que cuenta la leyenda .

Volviendo al relato de mi visita a Tallin, la iglesia de San Olaf fue nuestra primera visita a la capital Estonia.

Sin duda alguna, lo que más llama la atención es la torre de 124 metros acabada en un puntiagudo tejado.
Aunque la altura original era de 159 metros, numerosos incendios provocados en su mayoría por los rayos que impactaban en las tormentas fueron restando metros a la torre.
No obstante, este edificio siempre podrá presumir de que entre los años 1549 y 1625 fue el más alto del mundo.

El interior de la iglesia es bastante austero, prácticamente sin ornamentación, aunque tanto su ábside como las bóvedas góticas destacan en un interior bien iluminado por sus grandes ventanales.

Iglesia de San Olaf Iglesia de San Olaf

Aunque la entrada a la iglesia es gratuita, si queremos subir a la torre hay que pagar 2€, así que sin pensárnoslo dos veces empezamos a subir por una estrecha escalera que parece no tener fin y que en su tramo final se convierte en una mareante escalera de caracol.

Iglesia de San Olaf

Al final de la escalera de caracol llegamos a una amplia sala dónde podemos ver diversas poleas y engranajes...

Iglesia de San Olaf

... y una escalera final por la que accederemos al mirador situado en lo alto de la torre.

Iglesia de San Olaf

Si la subida puede que no sea apta para personas claustrofóbicas, una vez arriba las cosas no mejoran mucho.
Alguien con vértigo lo pasará mal, ya que la pasarela sobre la que podremos conseguir una sorprendente vista de 360º sobre los tejados de Tallin está situada sobre el mismísimo tejado de aguja, y la valla que impide que nos precipitemos al vacío como el propio Olaf, está sujeta en el borde del tejado ofreciendo unas vistas en picado hasta el suelo.

Iglesia de San Olaf

Superados estos impedimentos, empezamos a disfrutar del espectáculo visual que nos regala Tallin desde las alturas de la iglesia de San Olaf.

Empezamos con una panorámica de todo el casco antiguo en la que, de izquierda a derecha, podremos ver el edificio del ayuntamiento, la torre de la iglesia del Santo espíritu, otra torre similar a la que estamos que pertenece a la iglesia de San Nicolás, el barrio de Toompea sobresaliendo gracias a su posición estratégica sobre una colina, y los torreones de la muralla que rodea el casco antiguo.

Tallin

Mirando hacia el noroeste, podemos ver una zona residencial y parte del puerto de Tallin.

Tallin

Siguiendo el mar báltico, veremos al puerto de ferries de Tallin, dónde todavía permanece anclado el barco que nos trajo a mediodía desde Helsinki.

Tallin

Hacia el este aparecen modernos edificios de cristal que rompen con el encanto de los pequeños edificios de la ciudad antigua de Tallin, pero la ciudad extramuros tiene que crecer nos guste o no, así que desde este privilegiado mirador podemos descubrir el contraste existente entre las construcciones más antiguas y la zona nueva de Tallin.

Tallin

Antes de bajar, echamos un último vistazo al casco histórico de la ciudad con la torre de la iglesia de San Nicolás a la izquierda y el barrio de Toompea, dónde destacan las cúpulas bulbosas de la Catedral ortodoxa Alexander Nevsky y la torre de la iglesia del domo (Toomkirik) a la derecha de la imagen.

Tallin

Terminamos la visita conociendo un dato curioso, y es que durante la ocupación soviética de Estonia entre los años 1944 y 1991, la torre de la iglesia fue utilizada por la KGB como torre de radio y vigilancia aprovechando su altura y situación estratégica.

Dirección: Lai 50, Kesklinn, Tallín, Estonia
Horario: de Lunes a Domingo, 10:00 - 18:00
Precio: Entrada a la iglesia gratuita, subida a la torre 2€ (año 2011)

2 comentarios:

Alejo Urquía dijo...

Que buena historia, ahora quiero ir a Estonia

PhotoViajeros dijo...

Un buen destino para descubrir Alejo Urquía, sin lugar a dudas no te defraudará.

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