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Diario de un viaje a China: travesía por el río Li

Tras dos días en Guilin y la visita a las terrazas de arroz de Longsheng del día anterior, seguimos descubriendo algunos de los espectaculares rincones de la provincia de Guangxi al sur de China.
Nuestro siguiente destino era Yangshuo, y para llegar hasta allí habíamos contratado una excursión en la que realizaríamos el trayecto entre Guilin y Yangshuo en unas balsas de bambú (que de bambú tenían poco) por uno de los paisajes más espectaculares que he visto en mi vida.

Travesía río Li

A continuación encontrarás el relato completo de nuestro décimo día en China...


Tal y como quedamos con la gente de nuestro hostel de Guilin, a las 9:00 de la mañana, después de desayunar y hacer el check-out, cargamos nuestras mochilas en una furgoneta que nos llevaría hasta el embarcadero de Yangdi.
El trayecto en furgoneta dura una hora aproximadamente y no es muy interesante, aunque el último tramo cuando abandonamos la carretera y empezamos a meternos por caminos de tierra entre montañas kársticas nos hace cambiar de opinión.

Al llegar a Yangdi Pier, el conductor de la furgoneta nos acompaña hasta un par de balsas de bambú motorizadas con capacidad para 4 personas cada una, así que nos acomodamos en grupos de 3 y nos sentamos para que dé comienzo este trayecto por el río Li que, en sus primeros metros, promete.

Travesía río Li

Pronto la balsa de bambú empieza a coger algo de velocidad, y al acercarnos a la primera curva del río, podemos contemplar un anticipo de los paiajes que nos esperan durante las 2 horas que tenemos por delante.

Travesía río Li

Estamos rodeados de caprichosas formaciones rocosas cubiertas por vegetación que se pierden entre las brumas del horizonte, tenemos el agua a escasos centímetros y notamos la brisa húmeda del río Li en nuestra cara. Si esto no es el paraíso poco le falta...

Travesía río Li

Tuvimos la suerte de poder realizar este trayecto con buen tiempo, así que alternábamos los asientos situados a la sombra con la sensación de sentarnos en la proa de la balsa y sentirnos como si estuviésemos flotando sobre las aguas del río Lijiang.

Travesía río Li

Travesía río Li

Muchas veces no sabías si mirar de frente, a los lados o volver la vista atrás para contemplar alguna de las formaciones rocosas a las que los lugareños han bautizado con diversos nombres que el dueño de la embarcación va señalando y recitando de memoria de vez en cuando.

Travesía río Li

Algunos de mis compañeros de viaje tuvieron la suerte de conocer Vietnam el año anterior y comentaban que estos paisajes eran muy parecidos, pero con la diferencia de que en el caso de las montañas de Vietnam, éstas se encontraban diseminadas a lo largo y ancho de la bahía de Ha-long.

Travesía río Li

Las dos balsas en las que viajábamos los 6 miembros del grupo iban adelantándose constantemente, así que aprovechábamos cada acercamiento para saludarnos y comentar brevemente los paisajes que nos rodeaban.

Travesía río Li

Una de las veces que estaba hablando con el hombre que dirigía la balsa, me dijo que si quería llevarla un rato, y por supuesto acepté. La pinta de guiri con el chaleco salvavidas (obligatorio) y la cámara al cuello no tiene precio jajaja.

Travesía río Li

Mientras tanto, desde la balsa dónde viajaban Bea, Lucía y Jesús este momento "Capitán bamboo" también fue inmortalizado.

Travesía río Li

En este vídeo podéis ver un par de tramos del recorrido grabados desde nuestra balsa, de dónde estuve a punto de caer en un par de ocasiones mientras sacaba alguna foto o grababa estos vídeos:


En un descuido de nuestro balsero nos quitamos los chalecos salvavidas y aprovechamos para hacernos algunas fotos que nos inmortalizasen con este soberbio paisaje de fondo.

Travesía río Li

Travesía río Li

A pesar de ir con el bañador puesto para lanzarme a las aguas del río Li y darme un chapuzón en cualquier momento, el hombre que capitaneaba nuestra balsa nos dijo que cuando hay mucho tráfico de barcos, balsas y demás objetos navegables, el baño estaba prohibido, y que si pillaban a alguien bañándose, se nos caería el pelo tanto a él como a nosotros, así que nos tuvimos que aguantar y quedarnos con las ganas. Menos mal que las vistas compensaban con creces el no poder bañarnos.

Travesía río Li

Travesía río Li

Travesía río Li

Cada vez que nos adelantaba a toda velocidad un crucero repleto de turistas hasta la bandera, nos alegrábamos de haber elegido esta opción que nos permitía disfrutar de todo lo que nos rodeaba con más calma y encima por un precio que era un 50% más barato.

Travesía río Li

Nos sorprendió comprobar cómo el turismo chino era el predominante tanto en los cruceros como en las balsas. Es increíble el potencial turístico interno que tiene este país, así que no es muy difícil imaginar la gran cantidad de empresarios chinos que tienen que estar frotándose las manos mientras nadan en montañas de dinero generadas gracias al espíritu viajero de sus compatriotas.

Travesía río Li

Después de darle mucho el coñazo al chino que manejaba nuestro bamboo boat enseñándole un billete de 20 yuanes y señalando el paisaje que aparece en él para que nos enseñase ese lugar, casi al final del trayecto nos paró en una orilla del río y señaló con el dedo hacia una formación montañosa mientras articulaba algunas palabras en chino que yo no entendía, pero cuya traducción más probable sería:

"Ahí tienes tus montañitas pesao, hazte la foto y vámonos".

Según desde dónde lo mirases se parecía más o menos, pero sin duda este debía ser el lugar que aparece en los billetes de 20 yuan, porque al igual que nosotros, numerosas balsas se paraban tanto en esta orilla como en la de enfrente para que turistas y viajeros desenfundasen sus cámaras y retratasen este lugar con el encuadre más parecido posible al que aparece en los billetes.
Aquí os dejo una foto del billete y otra con los 6 miembros del grupo en el mismo lugar para que juzguéis las semejanzas y diferencias.

Travesía río Li

Travesía río Li

Tras las fotos de rigor montamos de nuevo en las balsas para un corto recorrido de unos 10 minutos hasta un embarcadero de Xingping, dónde nos despedimos de nuestros balseros y conocimos a Esther, una mujer que nos estaba esperando junto al muelle y que nos llevó hasta otra furgoneta en la que cargamos las mochilas y comenzamos el último tramo de este viaje hasta Yangshuo.

Durante los 45 minutos que duró el trayecto hasta nuestro hotel situado a las afueras de Yangshuo, Esther se ofreció como guía para descubrir junto a ella los paisajes de esta zona y organizarnos varias actividades durante los dos días y medio que íbamos a pasar en Yangshuo.

Nos dejó una agenda en la que aparecían decenas de comentarios en castellano de otros viajeros que habían organizado con ella sus días en Yangshuo, así que como no llevábamos nada organizado para esta zona y leímos únicamente comentarios positivos sobre esta mujer, acabamos contratando a Esther como nuestra guía privada para los días siguientes.

Al fin llegamos al que se convertiría en nuestro alojamiento los 3 días siguientes, el CTN Trip Boutique Hotel.
Cuando llegamos estaba prácticamente vacío, de hecho, durante toda nuestra estancia no creo que hubiese más de 2 o 3 habitaciones ocupadas además de las nuestras, así que os podéis imaginar la tranquilidad de este lugar.

Cuándo nos asignaron las habitaciones tuvimos un primer encontronazo con la chica de recepción, a la que casi tuvimos que rogarle para que nos cambiase una de las habitaciones porque en vez de tener retrete tenía una simple letrina.

En un tablón de la recepción tenían colgados los precios de las visitas más típicas de la zona, pero comparándolos con lo que habían pagado los otros españoles que habían dejado sus comentarios en la libreta de Esther, preferimos contratar todo a través de ella.

Nos sentamos en una mesa del jardín junto con Esther y empezamos a elegir que actividades queríamos hacer y cuáles no. Para este primer día le encargamos las entradas para el espectáculo de luz y sonido Impression Sanjie Liu que veríamos por la noche.

Para el día siguiente, alquilaríamos unas bicicletas y dejaríamos que Esther nos guiase por los campos y caminos que rodean Yangshuo. Antes de marcharse, las chicas del grupo se hicieron una foto con la entrañable Esther y nos despedimos de ella hasta la tarde, cuando nos vendría a buscar con un minibús al final de la West Street, la principal calle comercial y turística de Yangshuo.

Yangshuo

Se acercaba la hora de comer, así que nos fuimos caminando hacia Yangshuo durante unos 25 o 30 minutos por una pista asfaltada que discurre paralela al cauce del río Li.
Pronto encontramos la famosa West Street, pero ya tendríamos tiempo de recorrer esta calle más tarde y en los días siguientes, así que nos centramos en encontrar un lugar dónde comer.
Al final entramos en un restaurante italiano situado en una de las calles perpendiculares a West Street en el que comimos bastante bien, aunque notamos que el precio era algo superior al tratarse de un lugar tan turístico como Yangshuo.

Mientras comíamos el tiempo cambió radicalmente. El cielo se nubló y en escasos minutos se desató una tremenda tormenta de verano con rayos, truenos e intensos chaparrones que inundaron todas las calles que se veían desde los ventanales del restaurante.
Cuando pensábamos que tendríamos que pasar la tarde refugiados en algún bar la lluvia paró, las nubes desaparecieron y el sol volvió a brillar.
Todo esto sucedió en el intervalo de una hora, entre las 14:30 y las 15:30. Como comprobaríamos los dos días siguientes, entre las 14:00 y las 16:00 lo más recomendable es estar a cubierto porque de una manera casi ritual, cada día a esa hora el cielo se desplomó sobre esta región situada al sur de China.
En cuanto desaparecieron los charcos y se pudo volver a caminar sobre terreno seco, salimos del restaurante y empezamos a pasear por las calles de Yangshuo.

Yangshuo

West Street es un auténtico mercadillo con decenas de tiendas y puestos pensados por y para el turista, bares, pubs, discotecas y todo lo que un occidental pueda buscar para sentirse como en casa.
Este es de largo el lugar dónde más extranjeros nos encontramos de todo el viaje, aunque también hay bastante turismo nacional.

Yangshuo

Merece la pena detenerse en algunos puestos en los que venden frutas y verduras recogidas en los alrededores de Yangshuo o adentrarse en tiendas de antigüedades en las que con un poco de suerte puedes encontrar algunos objetos realmente interesantes a un precio más o menos razonable.

Yangshuo

Buena parte de la tarde la pasamos en las tiendas de esta importante calle comercial, dónde compramos algunos relojes de Mao, máscaras chinas o un libro de fotografías de esta zona y las terrazas de arroz de Longsheng que acabé comprando a este simpático chino después de varias negociaciones en las que me ayudó Rodo, el maestro del regate. El precio final fue de 35 yuan, unos 4€.

Yangshuo

Cuando nos cansamos de ver tiendas y de regatear nos acercamos a una especie de paseo fluvial situado junto al cauce del río Li. Llegamos al atardecer, y creo que no pudimos elegir mejor momento para contemplar los maravillosos paisajes que despliega ante nosotros este lugar.

Yangshuo

Aquí pasamos más de media hora paseando tanto por el paseo como por unas rocas situadas junto al río desde dónde las vistas eran aún mejores:

Yangshuo

Yangshuo

En uno de los extremos del paseo hay un templo situado al cobijo de una imponente montaña kárstica que es visible desde la mayoría de rincones de Yangshuo.

Yangshuo

En el siguiente vídeo podéis haceros una idea de la panorámica tan espectacular que veréis si os acercáis a este lugar al atardecer. Os lo recomiendo totalmente.


Tras estos idílicos momentos, emprendimos el camino de vuelta hasta nuestro hotel para ducharnos y cambiarnos, ya que habíamos quedado con Esther para ir por la noche a ver el espectáculo Impression Sanjie Liu.

Al tener nuestro hotel a las afueras de Yangshuo, el camino discurría por una carretera sin iluminar, así que preguntamos en la recepción del hotel si nos podían mandar dos taxis.
Ya no estaba la chica de recepción que nos atendió a mediodía, en su lugar había otra recepcionista que nos atendió mucho mejor, nos dio bastante información sobre Yangshuo y el hotel, nos solucionó otro problema con las habitaciones y sobre todo, nos comentó que no hacía falta que llamásemos a ningún taxi, que el hotel ponía a disposición de todos los clientes un servicio de furgonetas entre el hotel y Yangshuo a ciertas horas.

Menuda diferencia con la rancia que nos atendió por la mañana. Esperamos a la siguiente furgoneta y en menos de 10 minutos estábamos al final de West Street, dónde Esther nos estaba esperando para explicarnos lo que teníamos que hacer para asistir al espectáculo Impression Sanjie Liu.

Nuestras entradas estaban situadas en la fila 7 y nos costaron 165 yuanes (20€) gracias a las gestiones de Esther.
Mientras esperábamos un autobús junto a otras 5 o 6 personas, quedamos con nuestra guía en vernos al día siguiente en este mismo lugar para comenzar una ruta en bicicleta por los alrededores de Yangshuo en la que emplearíamos buena parte del día.
Al cabo de unos 15 minutos llegó el autobús que nos llevaría hasta la entrada del recinto donde se representa un espectáculo que ha sido diseñado por el coreógrafo encargado de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

Nos despedimos de Esther y comenzamos a callejear por las calles de Yangshuo. Durante el trayecto hacemos un par de paradas para recoger a más gente, pero en menos de 30 minutos llegamos a la entrada del recinto.
Seguimos a nuestro enlace hasta las taquillas. A los 5 minutos nos entrega las entradas y quedamos en vernos al terminar el espectáculo en el autobús.

Accedemos a un anfiteatro al aire libre que tiene como escenario un tramo del río Li con varias colinas iluminadas al fondo. Menuda pasada.

El espectáculo empieza puntualmente y durante una hora más de 700 actores representan algunas escenas de una antigua película china llamada "Sanjie Liu" en las que se pueden ver diversos aspectos de la vida cotidiana de los pescadores y campesinos de la región a través de espectaculares números con música, fuego, agua, luces...

Sé que el precio es bastante elevado, sobre todo teniendo en cuenta los precios en China, pero cuando salgáis de ver el espectáculo no os parecerá tan caro.
El único pero que se le puede poner no tiene nada que ver con el espectáculo. Los chinos que asistían como público eran unos auténticos maleducados, no fueron capaces de estar en silencio más de 2 minutos, si les sonaba el móvil lo cogían y se ponen a hablar a gritos, no dejaban de hacer ruido, de escupir y de comentar entre ellos... en fin, una vergüenza, pero aun así recomendable al 100%.

Al terminar el espectáculo volvimos al autobús que nos llevó hasta el inicio de West Street, y a continuación fuimos hasta el sitio que nos habían comentado en el hotel para coger la furgoneta con la que en 10 minutos llegamos a nuestro alejado pero apacible hotel.

Después de ponernos cómodos salimos al jardín y estuvimos comiendo los restos del embutido que trajimos desde España rodeados por un paisaje de colinas kársticas y un cielo estrellado que fueron el colofón perfecto a un día perfecto.


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