Petra, la ciudad perdida del desierto ~ PhotoViajeros - Los relatos de mis Viajes, Rutas y Escapadas

Petra, la ciudad perdida del desierto

Corría el año 1812 cuando un joven Jean Louis Burckhardt escuchó una fabulosa historia acerca de una ciudad perdida que poseía fastuosas construcciones y tesoros inimaginables.

No tardó mucho tiempo en recabar más información y localizar el lugar donde las leyendas de las tribus nómadas del desierto situaban la antigua ciudad del reino nabateo conocida como Petra o ciudad de piedra.

Con la única compañía de un guía y un camello, se aventuró en el desierto durante semanas hasta que un día se topó con una impenetrable pared de roca.
La rodeó y logró encontrar un estrecho cañón por el que se adentró hacia lo desconocido. Al final del cañón y tras un recodo en el camino, el explorador se encontró con esto:

Petra

Dos siglos después, Petra se ha convertido en un destino turístico de primer orden, pero eso no le ha hecho perder ni un ápice de su misterio y su magia.

Haber estado allí descubriendo sus templos y tumbas, recorriendo sus wadis y poder disfrutar de la sensación de caminar a solas por el Siq con la única compañía del sonido de nuestros pasos es algo indescriptible, es exactamente la manera en que siempre había soñado recorrer ese primer tramo de Petra que desemboca en el Tesoro, pero comencemos por el principio...


A las 6:00 en punto de la mañana ya estábamos intentando encontrar a alguien que nos indicase dónde estaba la taquilla, pero debíamos ser los primeros de aquel caluroso 11 de agosto porque nos costó más de 15 minutos dar con el lugar en el que se sacan las entradas.

El precio es muy alto, 50 JOD (unos 60€ al cambio), pero es el precio que debemos pagar si queremos adentrarnos entre los restos de la capital del antiguo reino nabateo.
Existen otras dos modalidades de entradas por si podéis (o queréis) dedicarle más días a esta visita:

  • 2 días: 55 JOD
  • 3 días: 60 JOD

Cada uno debe decidir qué tipo de entrada se adecua más a sus necesidades dependiendo de lo que quiera ver, ya que no todo el mundo está dispuesto a madrugar ni acostumbrado a caminar durante horas bajo el sofocante sol del desierto.

En vez de cargar durante horas con una pesada guía de papel, decidimos utilizar una audioguía que descargamos en casa antes de empezar el viaje y que nos sirvió a las mil maravillas para conocer una breve descripción de cada uno de los principales monumentos de Petra.
Al final de este artículo os dejo el enlace para que la descarguéis y la guardéis en vuestros teléfonos móviles.

Con la audioguía preparada y los cascos colocados en su sitio, comenzamos a caminar rumbo al primero de los lugares marcados en el plano que nos habían dado al comprar las entradas.

Podéis descargar el siguiente plano a su máxima resolución desde el siguiente enlace: Plano Petra (Tamaño: 6,6 megas)

Petra

En el siguiente mapa interactivo he dividido el recorrido que os voy a contar a continuación en tramos para que os sea más fácil identificar y elegir cuáles os interesa realizar:



  • Tramo centro de visitantes - entrada al Siq
    • Distancia: 900 metros ida y 900 metros vuelta
    • Dificultad: baja
  • Tramo desfiladero (Siq)
    • Distancia: 1400 metros ida y 1400 metros vuelta
    • Dificultad: baja
  • Tramo calle de las fachadas - Museo
    • Distancia: 1600 metros ida y 1600 metros vuelta
    • Dificultad: baja
  • Tramo subida al Monasterio (al-Deir)
    • Distancia: 2300 metros ida y 2300 metros vuelta
    • Dificultad: media
  • Tramo Tumbas Reales
    • Distancia: 220 metros ida y 220 metros vuelta
    • Dificultad: baja
  • Tramo Tumbas reales - Mirador de El Tesoro (ruta Al-Khubtha)
    • Distancia: 1150 metros ida y 1150 metros vuelta
    • Dificultad: media-alta

El recorrido completo de ida y vuelta desde el Centro de Visitantes realizando todos los tramos anteriores es de 15,2 km. y 9 horas.

Mientras recorremos los primeros metros por un camino polvoriento, nos vamos adentrando poco a poco en un pequeño valle (wadi) salpicado de rocas esculpidas por la naturaleza, pero de repente, a un lado del camino aparecen varios bloques de piedra tallados de unos 10 metros de altura que según algunos arqueólogos, pudieron ser estructuras funerarias. Son los bloques Djinn (1), el lugar dónde los beduinos pensaban que moraban los djinn (espíritus que custodiaban la entrada a Petra).

Petra

A menos de 50 metros nos encontramos con la primera gran construcción de Petra, la Tumba de los Obeliscos y el Triclinio funerario de Bab el Siq (2)

Este complejo de dos pisos fue labrado directamente en la roca, pero debido al paso del tiempo y el desgaste provocado por los elementos, parece haberse mimetizado con la misma. Aunque se encuentren a poca distancia, no tienen nada que ver entre sí, ya que incluso pertenecen a épocas diferentes.
La construcción más antigua es la tumba de los Obeliscos, que toma su nombre de los cuatro obeliscos situados en su fachada y que muestran una clara influencia egipcia.
El triclinio se construyó más tarde y se utilizaba como comedor o para la celebración de rituales funerarios.

Petra

Desde allí continuamos hasta la el lugar dónde el camino se estrecha y encajona entre las rocas: hemos llegado a la entrada del Siq (6), el desfiladero más famoso de toda Jordania.
Justo en este punto existía una presa (3) con la que los nabateos canalizaban las aguas procedentes de las montañas y colinas cercanas en la estación lluviosa hacia un túnel (4). De esta manera evitaban que se inundase el desfiladero y todo el valle en el que se construyó la ciudad.

En los primeros metros del siq podemos ver excavados en las paredes los restos de antiguos nichos en los que probablemente se colocaban figuras sagradas, así como otras estructuras labradas sobre la propia roca del desfiladero que encontraríamos a lo largo de todo su recorrido, lo que nos hace suponer que esta no era tan solo la entrada a la ciudad, sino que también formaba parte de algún tipo de recorrido sagrado.

Petra

Captar con la cámara toda la belleza de este lugar o intentar expresar con un par de frases grandilocuentes cómo es el recorrido a pie por el interior del desfiladero es totalmente imposible.

Petra

Además, recorrerlo en silencio junto a mis compañeros de viaje y con la única compañía de algún que otro beduino esporádico le dio ese toque de aventura con la que intentábamos rememorar la manera en que lo hizo Jean Louis Burckhardt allá por 1812.
Este explorador Suizo viajó por Oriente Próximo y Nubia haciéndose pasar por un mercader árabe al que bautizó como Jeque Ibrahim Ibn Abdallah, y entre sus logros están el haber sido el redescubridor de esta imponente ciudad nabatea y los templos de Abu Simbel en Nubia. Además, fue uno de los primeros europeos que visitaron La Meca y Medina.

Petra

Caminar por allí es un viaje de 1400 metros repleto de magia y sensaciones difíciles de explicar en el que el propio paisaje te hace frenar el ritmo y disfrutar del entorno mientras que en tu cabeza tienes un único objetivo al que quieres llegar lo antes posible: El tesoro de Petra, una de las fachadas más conocidas de todo el mundo.

Petra

Y así, casi sin darte cuenta y tras uno de los últimos recovecos de este cañón de paredes lisas y rojizas, la roca se abre como si del telón de un teatro se tratase para mostrarnos la majestuosa y colosal fachada que tanto ansiábamos admirar.

Petra

Al-Khazneh (7) se presenta ante nosotros como una solitaria pero monumental fachada labrada en la roca de dos plantas y unas dimensiones colosales: nada más y nada menos que 40 metros de altura y 28 de anchura.
Está decorada con seis columnas corintias que soportan un frontón en el primer piso, dónde también se pueden ver los restos de dos esculturas ecuestres bastante erosionadas que se piensa que pueden representar a los Dioscuros Cástor y Pólux, los hijos de Zeus.

Petra

En el piso superior destacan los relieves de varios dioses nabateos, pero sobre todo, una urna gigante dónde, según una leyenda beduina, se esconde el tesoro de un faraón egipcio.
Desde abajo no es muy difícil contemplar los disparos que hicieron los beduinos contra la urna para romperla y que "apareciese" el tesoro que supuestamente estaba encerrado en su interior, aunque existe otra versión que dice que los disparos los realizaron tropas otomanas.

Petra

Estando allí de pie mirando esa fachada el tiempo se detiene y te transporta a otras épocas. Me imagino las caras de los mercaderes procedentes de Siria, Arabia o Egipto que llegaban a esta ciudad perdida, escondida en un valle, tras largas y duras jornadas a través del desierto. Me imagino que, tal y como me sucedió a mí, se les erizaría el vello, aumentarían sus pulsaciones y se les humedecerían los ojos al contemplar aquella maravillosa construcción.

Petra

Como si de un imán se tratase, este lugar nos impedía seguir avanzando, pero finalmente tras varios minutos de miradas perdidas y decenas de fotografías que nos permitiesen inmortalizar ese instante, nos adentramos en la ciudad rosada del desierto, ya que al fin y al cabo, esto era tan sólo el aperitivo... ¡pero menudo aperitivo!

Continuamos por la última sección del Siq (8), que se ensancha a medida que nos adentramos en la monumental calle de las Fachadas (9).

Petra

Allí se encuentran numerosos templos de grandes dimensiones pero bastante deteriorados a causa de la erosión y los desprendimientos sufridos a lo largo de los siglos. Muchos de ellos están semienterrados y su entrada se encuentra bajo el nivel actual de la calle, pero aun así, no deja de ser llamativo el elevado número de construcciones talladas en la roca que hay en esta zona.

Petra

Petra

Se piensa que todas estas monumentales tumbas nabateas albergaron los cuerpos de importantes funcionarios de la ciudad e incluso de príncipes, pero actualmente, no son más que meras cuevas cuya fachada ha sido prácticamente borrada dejando intuir tan solo parte de su esplendor de antaño.

Petra

Pronto llegamos a otro de los puntos más importantes de este recorrido por Petra: el Teatro Romano (10). Excavado directamente en la roca por los nabateos en el siglo I, fue ampliado posteriormente por los romanos tras anexionarse esta región a su Imperio. Se calcula que tenía capacidad para unas 8000 personas, aunque un terremoto sufrido en el siglo IV lo dañó considerablemente.

Petra

Para poder contemplarlo en condiciones, hicimos una pequeña trepada a las tumbas del segundo nivel situadas justo enfrente del teatro. Aprovechad para entrar y recorrer todas las cuevas que hay por esta zona porque las vetas de la roca son alucinantes.

Petra

Aunque la siguiente parada natural de la visita serían las Tumbas Reales, nosotros dejamos la exploración de esa zona para más tarde, aunque sí que echamos un vistazo rápido a la sucesión de gigantescas tumbas que dejábamos atrás. Impresionante.

Petra

Pasamos junto a lo poco que queda en pie del Nymphaeum (18) y enfilamos la Calle de las Columnas (19), una de las principales vías comerciales de la antigua Petra.
Junto a esta calle se encontraban hasta tres mercados, auténtico corazón de la ciudad y lugar de todo tipo de transacciones, los baños nabateos, el Gran Templo, el Templo de los Leones Alados (20) y al final de la misma, la Puerta del Temenos (21).

Petra

Nada más atravesar esta puerta que antaño estaba formada por tres grandes arcos, podemos vislumbrar el único edificio nabateo que no fue excavado en la roca: la fortaleza de Qasr Al-Bint (22).
Se trata de un templo formado por enormes muros de hasta 23 metros de altura dedicado al dios nabateo Dushara, el "Señor de las Montañas".

Petra

Aquí es donde la mayoría de excursiones terminan, por lo que podemos encontrar unos servicios y un par de restaurantes. Además, existe un pequeño museo (23) en el que se cuenta la historia de Petra y los nabateos.

Junto a esta zona de restaurantes parte el sinuoso camino que conduce al Monasterio, una caminata algo durilla pero totalmente imprescindible.

Petra

Para los más mayores o los que simplemente no quieran realizar este esfuerzo extra, existe la posibilidad de contratar a alguien que les suba en un burro y evitarse los más de 800 escalones que supuestamente existen hasta uno de los monumentos más increíbles de todo Petra.
Nosotros decidimos subir caminando y la cosa no fue para tanto. Hay escalones, muchos escalones que se alternan con zonas de rampas zigzagueantes que poco a poco nos hacen ir ascendiendo entre unos paisajes que merece la pena detenerse a contemplar...

Petra

...porque a medida que se va subiendo por la senda que conduce al monasterio se hace inevitable pararse para disfrutar de unas vistas espectaculares, y es que Petra no es lo que es tan solo por sus monumentos, sino también por el entorno natural que la rodea.

Petra

Si de algo nos dimos cuenta a lo largo de toda esta jornada, es que no había nada que se les resistiese a los nabateos. Una simple roca en mitad del camino no podía suponer un obstáculo para una civilización capaz de moldear y tallar montañas a su antojo, así que si era necesario desgastar la roca por un lado para permitir el paso se hacía y punto.

Petra

Atravesamos varias zonas con tenderetes beduinos que todavía permanecían cerrados o que comenzaban a prepararse para la llegada de turistas, pero únicamente nos detuvimos en varias ocasiones para recuperar el aliento y beber agua, porque a medida que pasaban los minutos el calor iba en aumento. ¡Y eso que estábamos saliendo del valle y ascendiendo hacia una zona más alta y ventilada!

Por fin, tras dejar atrás los últimos escalones llegamos a una amplia explanada que nos hacía intuir que habíamos llegado a nuestro objetivo. Y efectivamente, unos cuantos pasos más nos situaron frente al que para mí es el mejor y más imponente monumento de Petra: El Monasterio o "al-Deir" (34)

Petra

A pesar de tener una fachada más sobria que El Tesoro, es bastante más grande y cuenta con unas dimensiones de 50 metros de ancho por 45 de altura. Además, está perfectamente integrado en la roca llevando a su máxima expresión la simbiosis existente en esta soberbia ciudad entre la naturaleza y la mano del hombre.

Petra

Sentados en un muro de piedra cercano estuvimos recuperando fuerzas y admirando este majestuoso edificio que recibe el nombre de "el monasterio" porque se piensa que fue utilizado como templo cristiano durante el imperio Bizantino.

Petra

El Tesoro es un monumento absolutamente increíble, pero que según mi opinión, ha eclipsado a éste por su mejor situación. Es un hecho que el 100% de los visitantes de Petra llegan hasta el Tesoro porque es uno de los primeros monumentos que se encuentran, mientras que al Monasterio tan sólo llegarán el 50%, y eso siendo muy optimistas.
En el rato que pasamos allí (que no fue menos de una hora), no nos cruzamos con más de 20 o 30 personas, nada comparado con la marabunta que encontraríamos horas después frente al Tesoro en nuestro camino de vuelta hacia la salida.

Pero no os creáis que subir hasta aquí y contemplar la majestuosa fachada de al-Deir es la única recompensa. Un rudimentario cartel indicaba el camino hacia "Best View", y eso para nosotros era toda una invitación a continuar caminando unos metros más...

Petra

...así que no nos lo pensamos dos veces y seguimos las indicaciones hasta un mirador situado al borde de un precipicio que cortaba la respiración. Allí, frente a nosotros, se extendía un paisaje de abruptas montañas de color negruzco que parecían tener un origen volcánico. ¿Cuántos secretos permanecerían aún ocultos entre aquellas montañas?
En esta zona hay varios miradores que podéis recorrer en apenas 15 minutos, y desde allí si os fijáis bien, se puede observar un pequeño punto blanco en una de las montañas más altas situadas a la izquierda. Pues bien, se trata de un santuario donde se cree que fue enterrado Aarón, el hermano de Moisés y primer Sumo Sacerdote del pueblo de Israel.

Petra

Volvimos sobre nuestros pasos para encontrarnos con otra de esas imágenes que se graban a fuego en cuanto la ves:

Petra

Ahí estaba el Monasterio, solitario y en silencio en ese enclave privilegiado, testigo mudo del paso del tiempo y a la vez protagonista de miles de historias a lo largo de los siglos.

Petra

De nuevo sentimos ese magnetismo que nos impedía avanzar, pero se acercaba el mediodía y todavía nos quedaba mucho por ver. Un último vistazo a la magistral fachada de al-Deir y comenzamos el recorrido que nos llevaría de nuevo hacia el fondo del valle para continuar descubriendo nuevas maravillas.

Petra

A medida que descendíamos el calor creciente nos hacía temer que en el fondo del valle de Wadi Mousa la temperatura debía ser similar a la de un horno. Y no íbamos muy desencaminados.

Llegando a las inmediaciones del museo y la zona de restaurantes notamos como el sol se desplomaba con dureza sobre nuestras cabezas y la temperatura debía ser unos 5 o 10 grados más alta que en la zona del Monasterio.

Petra

Intentamos abstraernos de la climatología y nos acercamos hasta la fortaleza de Qasr Al-Bint (22) para contemplar su deteriorado interior.

Petra

Continuamos por la Calle de las Columnas (19) y atravesamos la Puerta del Temenos (21)...

Petra

...antes de adentrarnos entre los restos del Gran Templo, que actualmente sigue en fase de excavaciones y del que tan sólo pudimos intuir el lugar que ocupaba un gran patio porticado gracias a las enormes columnas que han sobrevivido en pie.

Petra

Al final de esta calle parcialmente pavimentada nos encontramos cara a cara con las Tumbas Reales (11-14), a las que ya había llegado la luz del sol y por consiguiente, el sofocante calor que la acompaña.
Las más destacadas son las tumbas de la Urna, de la Seda, la Corintia y la del Palacio. Las enormes dimensiones y la elaborada ornamentación de sus fachadas, hacen pensar que estas tumbas albergaron los cuerpos de los antiguos reyes nabateos.

La primera que visitamos fue la Tumba de la urna (11), fácilmente reconocible por los arcos que sostienen el patio situado frente a su fachada, que aparece coronada por una urna de la que toma el nombre.

Petra

El interior de estas tumbas también carece de decoración, pero ahí está la naturaleza para suplir a la mano del hombre y ornamentar el interior de estas tumbas con sus caprichosas vetas en la roca...

Petra

...vetas que también están presentes en la fachada de la Tumba de la Seda (12), que destaca por el colorido de la roca sobre la que fue esculpida.

Petra

La Tumba Corintia (13) tiene un gran parecido (salvando las distancias) al Templo del Tesoro (7), aunque está mucho más deteriorada y cuenta con una ornamentación menos elaborada. Justo a su lado nos encontramos con la mayor de las Tumbas Reales, cuya fachada recuerda a los suntuosos palacios griegos con sus columnas, frisos... Se trata de la Tumba del Palacio (14).

Petra

En este punto el calor ya era sofocante y por momentos incluso asfixiante, así que aliviamos la situación con unos refrescos casi congelados que compramos en uno de los múltiples puestos que se sitúan a los pies de las Tumbas Reales antes de acometer un nuevo desafío: subir por uno de los senderos menos transitados de Petra para contemplar el Tesoro desde un punto de vista totalmente inusual.

Caminamos hasta las inmediaciones de la Tumba de Sextius Florentinus (15), desde dónde parte la escalinata de la ruta Al-Khubtha.

Petra

Esta subida nos pareció más exigente que la ruta que conduce al Monasterio, pero también es verdad que era la una de la tarde y que llevábamos un buen recorrido de más de 6 horas a la espalda.
El primer tramo de esta ruta transcurre por una escalinata que asciende sin piedad por una estrecha garganta durante 20 minutos aproximadamente, pero que de repente te recompensa todo el esfuerzo con una panorámica de Petra absolutamente alucinante.

Petra

Es imposible resistirse a la magia que desprende Petra en cada rincón, pero contemplarla desde las alturas te ayuda a hacerte una idea bastante aproximada de las enormes dimensiones de lo que los nabateos construyeron allí.

Petra

He de avisaros que una vez llegados a lo alto de la montaña, encontrar el camino que conduce al mirador del Tesoro no es tan fácil como parece. Hay varios senderos que nos pueden confundir, y gracias a que nos encontramos con un niño beduino al que preguntamos cuál era el camino correcto no acabamos deambulando sin rumbo por allí.
Una vez encauzados, no tardamos más de 10 minutos en llegar a un punto desde el que se empezaba a vislumbrar entre las rocas y algún que otro árbol lo que nos encontraríamos unos metros después.

Petra

Este tiene que ser, sin lugar a dudas, uno de los miradores más privilegiados que deben existir en Petra.

Petra

Tener a tus pies ese monumento es una gozada, es lo más cerca que podíamos estar de las sensaciones que cualquier explorador experimenta al contemplar por primera vez algo que ha estado oculto durante siglos, y aunque éramos conscientes de que no era el caso, disfrutamos de este momento único con la misma ilusión.

Petra

Allí, en ese recóndito lugar nos encontramos con una jaima beduina en la que 2 o 3 personas pasaban el día a la espera de que algún turista despistado llegase hasta ellos y les comprase alguno de los artículos que tenían expuestos, pero no sé si es porque se habían pasado con la shisha o porque estaban igual de aplatanados por el calor que nosotros, que no insistieron lo más mínimo para vendernos nada.
En todo el recorrido, al que dedicamos 1:30 horas, sólo nos cruzamos con otro turista, así que ya os podéis hacer una idea de lo transitado de esta ruta Al-Khubtha.

Petra

Cuando volvimos a la zona de las tumbas reales nos tomamos otro refresco bien frío, ya que bajábamos casi deshidratados, y desde allí nos dirigimos hasta las inmediaciones del teatro romano para subir hasta el altar de los sacrificios (31) y visitar las tumbas que hay por esa zona, pero echamos un vistazo al reloj y nos dimos cuenta de que andábamos justos de tiempo y no íbamos a poder visitarlo en condiciones.

Preguntamos a un chico cuánto nos costaría subir hasta allí en burro por si era más rápido, pero ni el precio (10 JOD/persona) ni la duración del recorrido teatro-altar-teatro nos resultó factible.

Se acercaba la hora de marcharnos, así que con todo nuestro pesar, tuvimos que desistir de subir hasta la zona del altar y comenzamos a recorrer el camino de vuelta pasando de nuevo por delante de los principales monumentos del complejo como el teatro romano y la calle de las fachadas.

Petra

Nos detuvimos frente al Tesoro para despedirnos de él en silencio, bueno, todo el silencio que nos permitía la marabunta de personas que correteaban y gritaban emocionados de un lado para otro sacando fotos y maravillándose como nos había sucedido a nosotros mismos tan sólo unas horas antes. ¡Hasta la próxima Al-Khazneh!

Petra

Desde allí nos adentramos por un desfiladero totalmente distinto al que habíamos recorrido por la mañana. Ahora la luz del sol se colaba hasta el fondo del cañón bañando la piedra de otras tonalidades y haciéndola parecer diferente, como si un pintor la hubiese utilizado de lienzo mientras nosotros visitábamos otros rincones de la antigua ciudad nabatea.

Petra

También aprovechamos para fijarnos más en algunos detalles que por la mañana habíamos dejado un poco de lado, como por ejemplo el canal que recorre todo el desfiladero, una auténtica obra de ingeniería creada por los nabateos que en más de una ocasión evitó daños mayores a la ciudad al canalizar las furiosas avenidas de agua provocadas por las lluvias torrenciales.

Petra

Cuando salimos del Siq echamos la vista atrás un instante para guardar en nuestra retina aquel sitio en el que la roca se abre dando lugar a una entrada monumental a un mundo de fantasía.

Y es que así es Petra, un lugar que a pesar de los miles de turistas que la visitan cada día, siempre será esa ciudad que permaneció perdida y silenciada durante siglos a la sombra de sus propios monumentos y que, hoy en día, sigue fascinando a todo aquel que decide adentrarse entre las ruinas de esta ciudad rosada del desierto jordano...


Organiza tu visita:

  • Horario de verano: abre todos los días de 6:00 a 18:00
  • Horario de invierno: abre todos los días de 6:00 a 16:00
  • Duración del recorrido relatado en este artículo: 9 horas
  • Entrada de un día (año 2014): 50 JOD (60€ aprox.)
  • Botella de agua de 2 litros: 2 JOD (2,50€ aprox.)
  • Lata de refresco de 20 cl.: 1 JOD (1,25€ aprox.)
  • Cómo llegar: Desde la ciudad de Petra, situada al sur de Jordania, se puede ir andando hasta la entrada.
  • Más información: visitpetra.jo
  • Audioguía Petra: www.audioviator.com

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