Egipto dia 5: Pirámides, Esfinge y Museo del Cairo ~ PhotoViajeros - Los relatos de mis Viajes, Rutas y Escapadas

Egipto dia 5: Pirámides, Esfinge y Museo del Cairo

Nuestro primer día en la gran metrópoli que es El Cairo, comienza con un suculento desayuno en el hotel. En algunos buffet libre de Madrid no he encontrado tanta variedad de comida como la que tenían en el hotel solo para desayunar.

Después del atracón matutino, subimos al autobús con el que cruzamos la ciudad camino a las pirámides. En el camino vemos como se entremezcla la tradición y la pobreza con la modernidad y el dinamismo propios de una gran ciudad.

Por fin a lo lejos se empiezan a ver las imponentes moles de piedra de las 3 pirámides de Ghiza. Para entrar en el recinto de las pirámides, nos hacen bajarnos del autobús para pasar por unos detectores, dejando las cámaras y las mochilas en el autobús. De nuevo, me deja boquiabierto el concepto de seguridad de los egipcios, ya que al registrar solamente a las personas, si llevas algo peligroso en la mochila, vas a poder acceder al recinto con ello sin ningún tipo de problema.

Pirámide de Kefrén


Cuando el autobús se detiene al pie de la pirámide del medio (Pirámide de Kefrén), sientes una sensación sobrecogedora al encontrarte cara a cara con un monumento de tal envergadura y más de 2000 años.

Es en este lugar desde el que se ven las 3 pirámides dónde el guía nos da la mayor parte de la información acerca de los tres monumentos. Según nos encontramos mirando a la pirámide del centro, a la izquierda queda la pirámide de Micerinos, la más pequeña de las 3, y a la derecha la gran pirámide de Keops. Nos cuenta que aunque la pirámide central nos parezca más grande que la de Keops, esta última es la mayor. Todo se debe a que la pirámide de Kefrén está construida sobre una zona de la meseta más elevada que la de Keops y a que los angulos de sus paredes son mas inclinados. Además, actualmente debido al desgaste de la parte superior de la pirámide de Keops, la de Kefrén es más alta.

Pirámide de Kefrén

Otro de los datos que nos da sobre la pirámide central, la de Kefrén, es que es la única que conserva parte de su recubrimiento original de caliza blanca pulida en la punta. El resto del revestimiento se desprendió en un terremoto en el siglo XIV, y de lo que quedó, durante varios siglos utilizaron dicho recubrimiento a modo de cantera para la construcción de templos y demás obras de la ciudad de El Cairo.

Restos de templos

En la explanada que hay entre las 3 pirámides, se ven multitud de restos de otros templos funerarios y construcciones más pequeñas, todas ellas pertenecientes al gran complejo funerario que se levantó en la meseta de Ghiza.

En la cara de la pirámide de Kefrén que mira hacia la ciudad, se ven los restos de la calzada procesional que une esta pirámide con el templo situado junto a la esfinge, unos 500 metros más abajo en dirección al Nilo.

Piramide de Keops

Cuando termina con las explicaciones sobre la pirámide de Kefrén, le toca el turno a la de Keops. Como nos había dicho anteriormente, esta era la pirámide más grande del complejo, medía 146 metros de alto y tiene una base de 230 x 230 metros. Para construirla, hicieron falta casi 2.500.000 de bloques de piedra de unas 2 toneladas cada una.

Piramide de Keops

Después de la explicación, nos deja 15 minutos para echar un vistazo por el complejo (de nuevo muy poco tiempo), así que me acerco a la pirámide de Keops y me siento realmente pequeño al ponerme al lado de la pirámide y mirar hacia arriba. Al acercarte, te das cuenta de la magnitud del monumento, pues a esta distancia puedes comprobar que cada uno de los millones de bloques de piedra mide unos 2 metros de alto.

Piramide de Keops

En una de las caras de la pirámide, han construido el museo de la barca solar, una aberración que rompe totalmente la estética y que no gusta ni siquiera a los propios Egipcios, como pude comprobar posteriormente por unos comentarios de nuestro guía.
Aprovechamos los pocos minutos que nos dejan para hacernos las típicas fotos con las pirámides de fondo y explorar algunas de las ruinas que hay esparcidas por toda la meseta. Al estar más alejada, me quedo sin poder acercarme a la más pequeña de las pirámides, la de Micerinos.

Piramide de Micerinos

Volvemos a unirnos al grupo y Pepe nos ofrece la posibilidad de entrar a la pirámide de Kefrén. No me lo pienso ni un segundo y hago oídos sordos a las advertencias sobre lo estrecho y agobiante que son los pasillos y lo caluroso y claustrofóbico que es el recorrido en algunas partes; ya tengo la entrada en la mano. Por nada del mundo iba a perder la oportunidad de caminar por donde lo hiciera uno de los faraones del antiguo Egipto y de entrar a la que fue una de las mayores construcciones humanas durante siglos.

Entrada a Piramide de Kefren

Artísticamente hablando, los pasillos de la pirámide no le llegan ni a la suela de los zapatos a los de las tumbas del valle de los Reyes. Aquí las paredes aparecen lisas y sin pinturas ni grabados de ninguna clase, y la cámara funeraria tampoco tiene ningún elemento ornamental, solamente está el sarcófago de piedra en el que se introducía el cuerpo embalsamado del faraón. Aun así, si podéis no perdáis la oportunidad de visitar este gran complejo funerario, porque la sensación de ir andando por el interior de una pirámide construida hace más de 2000 años y pensar que sobre tu cabeza hay cientos de miles de bloques de piedra perfectamente ensamblados como en un tetris gigante es simplemente sobrecogedora.

Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, os dejo un vídeo que grabé con el móvil. Si tenéis pensado hacer fotos ir olvidándolo, os obligan a dejar la cámara fuera de la pirámide, pero como no dijeron nada del móvil pues aproveché para inmortalizar mi visita a la pirámide. Por si queréis hacer lo mismo que yo, os aviso que hay algunos guardias por todo el recorrido, así que ir con cuidado. Por todos estos motivos y básicamente porque es un móvil no esperéis mucha calidad, pero al menos espero que os sirva para que os hagáis una idea:


Después de la visita al interior de la pirámide, el autobús nos lleva hasta una explanada a un par de kilómetros aproximadamente para que podamos hacer fotos al conjunto de las tres pirámides.

Piramides

Piramides

Para no perder las buenas costumbres, en esta explanada hay varios puestos en los que gracias al buen regateo de un amigo conseguimos tres tablillas grabadas a muy buen precio en uno de los regateos más duros y complicados de todo el viaje.

Esfinge

La siguiente parada es en el límite de la ciudad con el recinto de las pirámides. Justo aquí se encuentra la gran esfinge. Cuando te plantas cara a cara a observar el monumento de 15 metros de alto con las pirámides al fondo, parece que se detiene el tiempo. Puede que hayas visto esa imagen mil veces en fotos, películas o anuncios, pero no es lo mismo estar tú ahí, con el sol pegándote en la cabeza y el polvillo del desierto que se mete por todas partes y la silueta de las tres pirámides al fondo. La mezcla de todas esas cosas es lo que te hace quedar embobado.

Esfinge

En las explicaciones de Pepe, nos cuenta que está tallada directamente en la arcilla de la meseta de Ghiza y que representa la cara del faraón Kefrén con cuerpo de león.

Esfinge

Nos habló de la famosa nariz de la esfinge y de las 2 teorías más posibles sobre cómo se rompió. La primera y la que conoce todo el mundo es la de que el ejército de Napoleón utilizó la cara de la esfinge para hacer pruebas de tiro al blanco, la segunda, es que el paso del tiempo junto con el clima y la erosión acabó con la nariz del monumento en el suelo.

Esfinge

Aparte de la esfinge, se visita un templo funerario en el que según nos cuenta el guía hay una teoría que dice que está unido con las pirámides por un pasillo subterráneo. También puedes caminar por parte del camino procesional que une este templo con la pirámide central, y es esto es lo más cerca que podréis estar de la esfinge, ya que no se puede bajar a la zona donde está construida.

Cerca de la zona de las pirámides, el guía nos lleva a un taller de papiro, dónde nos enseñan el proceso de fabricación de los papiros, cómo extraen la tiras de la planta, como la entrelazan para crear el papel y después la meten en una prensa para que suelte el agua y adquiera su forma definitiva. Después, y para lo que realmente nos ha llevado el guía, nos dejan unos 30 minutos para que compremos los papiros que más nos gusten. Aquí no compré ningún papiro, porque como he repetido muchas veces el guía se lleva comisión, pero yo hasta este momento, todavía no lo había comprobado.

Después de comer en un restaurante que el guía nos vende como el mejor del Cairo, con vistas a las pirámides (de las que solo se ve la punta de una de ellas) y de ponernos una tortilla de patatas un tanto peculiar en la que el huevo y la patata parece que estaban peleados, bajo con otro del grupo a un taller de papiro que hay justo debajo del restaurante mientras el resto termina de comer. Nada más entrar, al ver que vamos los dos solos nos preguntan que donde está el guía, a lo que contestamos que venimos por nuestra cuenta y sin guia. La frase siguiente del vendedor fue, “quítale el 50% al precio de cualquier papiro y eso es lo que os costará a vosotros por venir sin guía, los precios que hay son para grupos de turistas”.
Pues bien, cuando al fin hemos elegido y vamos a comprar el papiro “El juicio de Osiris”, aparece el guía que nos dice que el autobús se va, a continuación se gira y empieza una discusión con los dueños de la tienda de al menos 5 minutos, menos mal que no entendimos nada, aunque por el tono y los gestos, Pepe tenía que estar cagándose en algún antepasado del vendedor. Pagamos nuestros papiros y subimos al autobús, donde el guía echa una bronca en general a todos diciendo que la próxima vez no esperará a nadie. Al preguntar al resto del grupo cuanto tiempo llevaban esperando, nos dicen que solo han sido 5 minutos.

Mientras vamos hacia el Museo del Cairo, comparamos nuestros papiros del Juicio de Osiris con los de otros compañeros de viaje que han elegido el mismo, son iguales. Traen su sello de garantía de que son de papiro auténtico, igual que los del resto que lo han comprado en el taller al que nos ha llevado el guía, pero con la diferencia de que el mismo papiro que a ellos les ha costado 80€, a nosotros nos cuesta 35€.
Después del mal rato que hemos pasado en la tienda de papiros, llegamos al Museo del Cairo. Aquí si que no hay opciones de sacar la cámara, porque la tenemos que dejar en el autobús. Con el móvil tampoco hay muchas opciones, ya que hay un montón de seguridad por todo el museo.

Museo de El Cairo

Podría tirarme horas hablando de lo poco que vimos en el Museo, pero necesitaría semanas para poder ver al detalle cada una de las miles de piezas que se amontonan en cada una de las salas, por lo que me centraré en lo que más me impresionó, el tesoro, el sarcófago y la máscara de Tutankamon.

No sé qué es lo que sentiría Howard Carter cuando en 1923 entró por primera vez a la tumba intacta del faraón, pero si tenemos en cuenta a sus primeras palabras "Veo cosas maravillosas", debió ser un momento realmente emocionante. Y no es para menos, ya que todo el material que se encontró en la tumba y que está expuesto en el museo, ocupa más de la mitad de una de las plantas. Se puede ver desde la ropa que usaba cuando era niño hasta el sillón dónde se le preparó después de su muerte, los vasos canopes, dónde guardaban los órganos para que se pudiesen utilizar en la otra vida, joyas, mobiliario y un largo etcétera. Os dejo una dirección para que hagáis una visita virtual al museo:
http://www.egiptoaldescubierto.com/?dest=/museos/elcairo/elcairo.html

Si ya todo esto me dejó bastante fascinado, el súmmum llegó al entrar en una sala muy bien vigilada dónde se encuentran el sarcófago y la máscara de oro del faraón. Todo el que se acercaba a la máscara funeraria se quedaba embobado durante unos instantes mirando fijamente a los ojos que parecían tener vida, u observando la gran cantidad de detalles que hay en los grabados e inscripciones tanto de la máscara cómo del sarcófago. Únicamente estas dos piezas merecerían la visita al museo, así que no lo dudéis si tenéis ocasión de visitarlo seguro que os gustará.

Después de dar una vuelta por el resto de salas del museo, volvemos al autobús, que nos lleva a una fábrica de perfumes, dónde nos explican como elaboran las esencias más típicas de Egipto, y nos ofrecen unas infusiones mientras nos dejan oler varias muestras de perfumes diversos. Para mi sorpresa y después de que ya toda la gente del grupo ha podido comprobar el amplio margen que se lleva el guía, son muchos los que compran varios frascos de perfume.

Una vez de vuelta en el hotel, como únicamente teníamos incluido el desayuno, salimos a dar una vuelta por las calles cercanas, dónde encontramos un kebab en el que entramos a cenar.

Justo enfrente del hotel, vemos una tienda de souvenirs en la que entramos y prácticamente nos volvemos locos. Son piezas de bastante calidad y a unos precios de risa. Pasamos más de 2 horas comprando figuras, papiros (seguramente de hoja de plátano pero muy bien acabados), cajas de nácar, etc. Para que os hagáis una idea, todos los días entramos un par de veces y salimos cargados, y lo mejor de todo, nos hicimos amigos del dueño de la tienda, que cada mañana cuando nos veía subir al autobús salía a desearnos buen día (a la vez que intentaba que entrásemos otra vez a comprar algo). Cada día cuando entrabamos a por más souvenirs, nos sacaba unas coca colas y acabábamos hablando de Egipto, de España y del significado tan distinto que tenían palabras fonéticamente iguales en cada uno de los países.

Os dejo la dirección por si os pilla cerca del hotel o queréis ir a mirar algo expresamente. Tiene dos tiendas juntas, muy pequeñas y llenas de polvo, pero realmente merece la pena:

Ver Tienda de Souvenirs en El Cairo en un mapa más grande


2 comentarios:

Anónimo dijo...

al iguaj que este turista que nos muestra esos majestuosos monumentos yo tambien los visite hace tres años. es impresionante que esctacular paseo , nunca se me olvidara

PhotoViajeros dijo...

Totalmente de acuerdo, pasear entre las pirámides es algo que todavía recuerdo como si hubiese sido ayer.

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