Stavanger, el comienzo de un viaje por la Noruega de los fiordos ~ PhotoViajeros - Los relatos de mis Viajes, Rutas y Escapadas

Stavanger, el comienzo de un viaje por la Noruega de los fiordos

Con este artículo doy comienzo al relato de mi viaje de 10 días por la Noruega de los fiordos. Partiendo de Oslo, nos dirigimos en tren hacia el oeste del país para visitar la capital del petróleo: Stavanger, dónde nos sorprendimos con espadas gigantes clavadas en la roca y disfrutamos recorriendo su pintoresco casco antiguo y con uno de los festivales gastronómicos más importantes del país.

Tanto en este artículo como en los siguientes, encontraréis toda la información sobre los medios de transporte que utilizamos, los lugares visitados y el presupuesto diario desglosado, pero además, compartiré con vosotros mapas, itinerarios y webs de interés que os ayudarán a organizar un viaje como éste por vuestra cuenta.

Stavanger


Comienzo el relato de este viaje a Noruega contándoos cómo llegamos hasta Oslo, la capital de este país y punto de partida de este periplo viajero.
Por diversas circunstancias, cada uno de los 4 viajeros volamos desde distintos destinos. 1 desde Londres, 2 desde Copenhague y yo desde Madrid.

Como no tengo ni idea de lo que costaron los vuelos de mis compañeros de viaje, sólo os puedo decir que el vuelo directo Madrid - Oslo con Ryanair me costó 200€ (ida/vuelta).

  • Ida: 24 de Julio de 2015. Salida de Madrid a las 19:55 y llegada a Oslo (aeropuerto de Rygge) a las 23:30
  • Vuelta: 2 de Agosto de 2015. Salida de Oslo (aeropuerto de Rygge) a las 15:30 y llegada a Madrid a las 19:20

Yo llegué el último, ya de madrugada, así que mientras volaba rumbo a Noruega, mis tres compañeros de viaje dedicaron la tarde a visitar parte de Oslo, a realizar algunas compras como zumos y galletas para desayunar los días siguientes y pan para poder hacernos algunos bocadillos con el embutido que llevamos desde casa. Por último, se acercaron a la Estación Central de Oslo (Oslo S) en busca de los billetes del tren que nos llevaría al día siguiente desde Oslo hasta Stavanger.

Estos billetes los sacamos antes de ir a través de la web que os dejo al final del artículo, ya que de esta manera conseguimos una tarifa denominada "Minipris" con la que logramos ahorrar un 50% sobre la tarifa normal.
Si se sacan los billetes de esta manera, hay que presentar el mail de reserva en la Estación Central de Oslo para que nos entreguen los billetes definitivos, ya que dicho mail no tiene validez alguna hasta que no se canjea por los billetes en la estación.

Mientras mis compañeros de viaje hacían estas gestiones, yo volaba rumbo a Oslo repasando el itinerario de los siguientes días. Por fin, a eso de las 23:30 de la noche el avión aterrizó en un aeropuerto situado a 70 km de la ciudad y por consiguiente, del hotel.

Nada más salir cogí un autobús para el que también había reservado billete desde Madrid y luché a partes iguales contra el cansancio, el sueño y el aburrimiento durante la hora que duró el trayecto hasta la Estación Central de Oslo.
Era la 1 de la madrugada y no había mucha gente por la calle (igual que en España un viernes por la noche), pero como el hotel en el que habíamos reservado estaba situado a poca distancia de la estación, no tardé más de 10 minutos en llegar a la recepción del Comfort Hotel Express Central St.

Cuando me dijeron cuál era mi habitación, subí, desperté y saludé a mi compañero de habitación. Me di una ducha rápida y puse el despertador para el día siguiente. Por delante, poco más de 4 horas de sueño.

A las 6:00 en punto de la mañana tocó levantarse, pero a pesar del sueño y el poco descanso, las ganas de comenzar el viaje me dieron la energía necesaria para ponerme en pie y preparar la maleta antes de ir en busca de los otros dos viajeros para desayunar en su habitación.

Tras pagar las habitaciones nos dirigimos a la estación de trenes, situada a escasos 5 minutos andando de nuestro hotel. Allí cogimos un autobús a eso de las 7:15 de la mañana con el que hicimos un tramo del recorrido que tendríamos que haber hecho en tren, pero que por obras estaba cortado.

Cuando por fin subimos al tren, aprovechamos para descansar un rato mientras contemplábamos los primeros paisajes de esa Noruega tan verde y montañosa que todos habíamos venido a disfrutar.
De camino también aprovechamos para comer unos bocadillos y repasar los principales puntos de interés que visitaríamos por la tarde en la ciudad de Stavanger.



A las 15:05 llegamos a nuestro destino, y desde allí al hotel no tardamos más de 3 minutos, ya que nos alojamos en el Radisson Blu Atlantic, situado a menos de 200 metros de la puerta de la estación de trenes de Stavanger.

En cuanto nos asignaron las habitaciones y soltamos las maletas, nos asomamos a la ventana para disfrutar de las magníficas vistas que teníamos.
No pudimos entretenernos mucho porque antes de las 17:00 teníamos que recoger un coche de alquiler en el aeropuerto, así que bajamos y en la misma puerta del hotel cogimos un autobús (Flybussen Stavanger) con el que tan sólo tardamos 25 minutos en llegar hasta el aeropuerto.

Este autobús lanzadera es más caro que los urbanos, pero como íbamos con el tiempo justo, no nos quedó más remedio que optar por el bus caro.
El motivo de estas prisas por ir en busca de un coche que no usaríamos hasta el día siguiente es que la compañía con la que hicimos el alquiler (Avis), no abría su oficina al día siguiente (domingo). Me parece algo surrealista que en un aeropuerto de una ciudad tan turística como ésta no abran la oficina de alquiler de una compañía tan importante, pero en fin, después de lo que nos había costado conseguir un coche para estas fechas no queríamos más problemas.

Una vez tuvimos relleno todo el papeleo del coche, en el que incluimos 3 conductores, kilometraje ilimitado, seguro sin franquicia y 7 días de alquiler, nos fuimos en su búsqueda por el aparcamiento del aeropuerto. Aunque habíamos reservado un Golf, nos asignaron un Nissan Qashqai nuevecito con apenas 3.000 Km. y la equipación tope de gama. El precio total del alquiler: 992€

El precio se encareció por sacarlo con apenas una semana de antelación, ya que la reserva que teníamos con Europcar nos la cancelaron una semana antes del viaje porque según ellos, no abría la oficina los sábados. MENTIRA. Cuando fuimos a recoger el coche al aeropuerto, la oficina de Europcar estaba abierta.
Conceptos como coger y dejar el coche en un aeropuerto o que la ciudad de origen y la de destino no sean las mismas fueron las que acabaron por redondear al alza el precio final del alquiler.

Eran ya las 17:00 cuando pusimos rumbo a la primera de las visitas con la que daríamos el pistoletazo de salida oficial al viaje: el monumento de las tres espadas o Sverd i Fjell.

Stavanger

Este monumento situado a orillas del fiordo Hafrsfjord, conmemora la batalla que tuvo lugar en esta zona y que logró unificar Noruega en un solo reino allá por el año 872. La espada más grande representa al victorioso rey Harald, mientras que las dos espadas más pequeñas, representan a los reyes vencidos.
El lugar es un remanso de paz a las afueras de Stavanger que invita a sentarse y relajarse con las magníficas vistas de este fiordo.

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Desde allí regresamos hasta las inmediaciones de nuestro hotel, dónde estuvimos buscando un lugar en el que dejar aparcado el coche hasta el día siguiente.
Gracias a la página web Parkopedia llevábamos varios sitios anotados en los que se puede aparcar de manera gratuita. Además, tuvimos la inmensa suerte de encontrar una plaza libre en la calle situada detrás del hotel.
Desde las 16:00 del sábado hasta las 8:00 del lunes, el aparcamiento es gratuito en las zonas de estacionamiento regulado, pero por si acaso, revisad la información en la web que os he enlazado anteriormente o en las señales de tráfico y parquímetros que encontraréis.

A partir de ese momento, comenzamos a visitar los principales lugares de interés de la cuarta ciudad más importante de Noruega. Está considerada como la capital de la industria petrolera del país, ya que es uno de sus principales motores económicos, aunque el transporte marítimo, la construcción naval o el turismo también tienen un peso importante en su economía.

Uno de los lugares más destacados es el puerto con forma de V y sus llamativas casas de colores que pueblan ambas orillas. Estas casas que en la actualidad albergan principalmente restaurantes, datan en su mayoría del siglo XIX, cuando gracias a la pesca del arenque, surgió una próspera industria conservera que generó un gran desarrollo económico y un importante aumento de su población.

Stavanger

Aunque hoy en día esa industria prácticamente ha desaparecido, todavía se conservan un buen número de almacenes en los que se guardaba el arenque en salazón que se exportaba a los países bálticos, y graneros en los que se almacenaba trigo, arroz, maíz, lino y otros productos que traían de vuelta los mismos barcos mercantes que distribuían este "oro salado" que logró situar en el mapa a un, hasta entonces, pequeño pueblo de provincias.

Nosotros tuvimos la suerte de coincidir con la celebración de uno de los festivales gastronómicos más importantes de todo Noruega, el Gladmat, por lo que nos encontramos con una multitud de gente que saltaba de puesto en puesto decidiendo qué tipo de cocina quería probar. Además de los restaurantes que se han establecido en el puerto, varias decenas de puestecitos de comida sacaban toda su artillería de olores, colores y sabores con los que intentaban atraer la curiosidad de los viandantes para que probasen platos típicos de la cocina asiática, mexicana, hindú, francesa, española, y como no, Noruega.

Stavanger

Varios escenarios con música en directo, algunos de ellos situados en la cubierta de alguno de los barcos atracados en el puerto, eran la guinda perfecta a este festival que atrae hasta Stavanger a gente de todos los rincones del país.

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Como ya era tarde y del bocadillo que comimos en el tren no quedaba ni rastro, decidimos sentarnos a comer en una carpa que había montado Ikea en la que el menú estaba formado por platos típicos de la gastronomía noruega.
Como os imaginaréis, este era uno de los puestos más vacíos que encontramos porque la gente prefería probar comidas de otros países, pero aun así, la mayoría de mesas estaban llenas y nos sentaron con tres parejas de noruegos con los que estuvimos charlando toda la comida mientras de la cocina no dejaban de salir platos de salmón, ensaladas, quesos y albóndigas de carne de reno.

Eran ya casi las 20:00 de la tarde cuando nos fuimos a visitar el barrio viejo o Gamle Stavanger, por dónde estuvimos más de media hora paseando entre sus pintorescas callejuelas adoquinadas pobladas por centenarias viviendas de madera que parecían sacadas de algún decorado cinematográfico o una revista de decoración.

Stavanger

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Calles impolutas, fachadas de madera pintadas en blanco perfectamente conservadas, jardines cuidados al milímetro y numerosos elementos decorativos hacen de éste uno de los lugares más agradables y tranquilos de toda la ciudad.

Stavanger

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En esta zona también se encuentra el Museo Marítimo, el Museo de la Conserva (Norsk Hermetikkmuseum) o el Stavanger Konserthus (sala de conciertos).

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Saliendo del barrio de Gamle Stavanger y antes de adentrarnos por las calles de la otra orilla, hicimos un alto en el camino para visitar la Catedral de San Swithun de Stavanger o Stavanger domkirke.

Data de principios del siglo XII y tiene mezcla de estilos románico y gótico, pero no sé si sería porque era sábado o porque estaba de obras, pero no pudimos ver su interior, así que nos tuvimos que conformar con rodearla y contemplar su fachada.

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Desde allí, nos adentramos en este nuevo barrio por la calle situada junto al monumento que podéis ver en la siguiente fotografía.

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La mayor parte de este barrio, al igual que el de Gamle Stavanger, ha sufrido devastadores incendios a lo largo de su historia, pero siempre se han reconstruido manteniendo el espíritu de las primeras construcciones de la ciudad.

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Lo que antaño eran almacenes y viviendas de los trabajadores de la industria conservera, hoy en día está ocupado por restaurantes, cafeterías, tiendas de ropa o decoración y librerías que han convertido este lugar en la zona de moda de Stavanger.

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Hay varias calles que destacan como por ejemplo Øvre Holmagate, Østervåg o Kirkegata, aunque cualquiera de las demás nos puede sorprender con encantadores rincones.

Muy cerca del extremo oriental de la calle Øvre Holmagate se encuentra el Museo del Petróleo (Norsk oljemuseum) y un curioso parque infantil llamado Geoparken en el que se han reutilizado algunos de los elementos y enseres empleados para la extracción del petróleo.

A pocos metros de allí en la Oskars plass, podemos ver una buena muestra de antiguos graneros y almacenes portuarios reconvertidos en otros negocios más actuales.

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Otro de los lugares que no os podéis perder es el Valbergtårnet, una imponente torre de vigilancia construida entre los años 1850 y 1853 que está situada en una de las zonas más altas de la ciudad desde la que se pueden observar algunas de las mejores vistas del puerto y el barrio de Gamle Stavanger.

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Con sus 26 metros de altura, esta torre se ha utilizado desde sus orígenes para alertar de los incendios que han asolado la ciudad y como atalaya de vigilancia del puerto y el casco antiguo de Stavanger.

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Por último, nos acercamos hasta el Byparken para disfrutar con uno de los principales parques de la ciudad, en el que destaca el lago Breiavatnet y el enorme surtidor de agua situado en el centro del mismo.

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Como os comentaba al principio, desde la habitación del hotel podíamos contemplar este parque, la catedral y parte del barrio en el que está situada la torre Valbergtårnet.

Stavanger

Unas vistas absolutamente privilegiadas de esta ciudad que recomiendo recorrer también por la noche, cuando la luz de las farolas y farolillos iluminan sus pintorescas construcciones de madera...

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...y su reflejo traslada la magia de este juego de luces y colores a la superficie del agua.

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Tras este corto paseo nocturno dimos por concluida la primera jornada de viaje. Al día siguiente nos esperaba un trekking hasta el vertiginoso Preikestolen y la primera ruta en coche por la desbordante naturaleza Noruega. Fiordos, cascadas y bosques infinitos se convertirían a partir de ese momento en un nuevo compañero de viaje que nos dejaría en más de una ocasión con la boca abierta.

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Presupuesto del día (precios verano de 2015):

  • Vuelo Madrid - Oslo (i/v): 200€
  • Autobús Aeropuerto de Rygge - Estación de autobuses de Oslo (i/v): 300 NOK (35€)
  • Compra en supermercado Kiwi: 397 NOK (45,93€ a pagar entre 4)
  • Comfort Hotel Express Central St. de Oslo: 749 NOK habitación doble (86,65€)
  • Tren Oslo - Stavanger: 249 NOK (30,60€)
  • Autobús Stavanger - Aeropuerto de Stavanger: 80 NOK (9,25€)
  • Alquiler de coche: 992€ (a pagar entre 4)
  • Merienda-cena en feria gastronómica de Stavanger: 60 NOK (6,60€)

Total presupuesto para 1 persona (1162,75 NOK + 448€): 584,26€
Tasas de cambio utilizadas: desde 1€ = 8,14 NOK hasta 1€ = 9 NOK

Enlaces de interés:


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