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Ruta en coche por la Sierra Norte de Madrid

De Patones a La Hiruela, o lo que es lo mismo, desde el valle donde el río Jarama transcurre en su curso medio hasta la Sierra del Rincón, una gran desconocida que esconde paisajes de gran belleza y pueblos con encanto que le han hecho merecedora del título de Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2005.
Además, los amantes de la conducción por carreteras de montaña encontrarán aquí solitarias rutas que serpentean subiendo y bajando e internándose de vez en cuando entre frondosos pinares que dan paso a un sinfín de miradores en los que se hará obligatoria una parada para disfrutar del paisaje.
¿Arrancamos?

Sierra del Rincon


Puedes calcular la mejor ruta en coche hasta el pueblo de Patones de arriba (el lugar en el que comenzaremos el recorrido por la Sierra Norte de Madrid) desde el siguiente enlace a google maps, dónde únicamente tendrás que escribir tu punto de partida en el recuadro situado en la parte superior izquierda:
Como llegar hasta Patones de Arriba desde cualquier lugar

Nuestro punto de partida es el pueblo de Patones, bueno, concretamente Patones de Arriba, un típico pueblecito de la que se conoce como Arquitectura Negra, cuya principal característica es el uso de la pizarra negra tanto en las cubiertas del tejado como en los muros de las casas, que se mimetizan con el entorno natural que las rodea en una simbiosis casi perfecta.
Estas construcciones de pizarra las podemos encontrar por toda la zona noroeste de Madrid y en la noreste de la provincia de Guadalajara. ¿Casualidad? de ninguna manera, ya que por toda esta zona abundan los yacimientos de este tipo de roca.

Patones

Desde hace unos años, este pueblo se ha convertido en uno de los más turísticos de la zona, por lo que se ha restringido el acceso de vehículos a su interior y se han habilitado varias zonas de aparcamiento a la entrada pero con pocas plazas, así que sobre todo en fin de semana, habrá que madrugar un poco para no tener problemas.

Patones

Desde el aparcamiento iremos caminando hasta el primer grupo de casas, entre las que se encuentra la oficina de información turística que tiene su sede en la antigua iglesia.
Allí podréis conseguir información del Museo de la Pizarra o el aula geológica, que os ayudarán a conocer algo más de la historia y arquitectura de la zona, itinerarios por los alrededores para disfrutar del entorno y los restos de antiguas edificaciones, o un listado con los numerosos restaurantes y alojamientos turísticos que han surgido al calor del boom vivido por este pueblo gracias al turismo rural.
Si queréis llevar el trabajo hecho desde casa, podéis conseguir la misma información en su web oficial: www.patones.net

Según mi opinión, la masificación de este lugar los fines de semana puede acabar volviéndose en su contra, ya que algunas veces no es posible encontrar aparcamiento y caminar por sus callejuelas es más parecido a estar en plena calle Preciados de Madrid que en un remoto pueblecito de la sierra.

Sin embargo, siempre encontraremos algún callejón libre de turistas dónde algunos de los habitantes de Patones se refugian a la sombra de casonas centenarias.

Patones

No dejes de visitar el lavadero ni te olvides de subir hasta lo más alto para contemplarlo todo desde allí. Las vistas te sorprenderán y podrás comprobar como antaño, Patones prácticamente duplicaba su tamaño.
Pero como siempre, lo mejor es improvisar y caminar sin rumbo por sus empinadas callejuelas empedradas para comprobar que en Patones el tiempo parece haberse detenido.

Patones

¿Y qué iba a ser de un pueblo sin su correspondiente leyenda? Pues bien, en Patones hay una que asegura que hasta el siglo XVIII este pueblo tuvo su propio rey, el Rey de los Patones. Este título no tenía nada que ver con la nobleza, sino que era una especie de Alcalde o Juez de Paz que trataba con las autoridades y administraba justicia entre los vecinos.

Patones

Sin tiempo para más y antes de que las hordas de turistas rompan la magia de este lugar, reemprendemos el camino descendiendo hasta Patones de Abajo, dónde giraremos a la izquierda para seguir las indicaciones hacia la Presa del Atazar.

De camino paramos en el Pontón de la Oliva, la presa más antigua del Canal de Isabel II (red que suministra el agua potable a la capital de España y a buena parte de la comunidad de Madrid).

Pontón de la Oliva

Esta presa se construyó bajo el reinado de Isabel II y fue inaugurada en el año 1858, aunque varios defectos en su construcción hicieron que su vida útil fuese de sólo 2 años.
Actualmente, las paredes de lo que debería ser el embalse son un lugar muy frecuentado por escaladores, así como por los senderistas que recorren el curso del río Lozoya siguiendo alguna de las numerosas rutas de senderismo existentes en la zona.

Pontón de la Oliva

Volvemos al coche y seguimos por la M134 en dirección al Embalse del atazar. El paisaje comienza a cambiar y la carretera se hace más sinuosa hasta que de repente tras una de las curvas, el embalse aparece ante nuestros ojos.

Embalse del Atazar

Aunque parezca muy grande, desde el mirador que encontraremos a nuestra derecha tan sólo se puede contemplar una cuarta parte de su extensión total. Con una capacidad de 425 hm³ es el mayor de la Comunidad de Madrid y en él se almacena casi la mitad del agua que se consume en la región.

Embalse del Atazar

Continuamos con el coche y en el cruce que nos encontramos al bajar giramos a la izquierda para seguir las indicaciones que nos llevarán hacia El Berrueco por la M133.
Llegamos a esta localidad que cuenta con una población de unos 650 habitantes y cuyo epicentro es la Plaza de la Picota, llamada así porque en ella podemos ver la columna (o picota) en la que antiguamente se exponía a los reos a vergüenza pública y dónde se exhibían las cabezas de los ajusticiados.

No muy lejos de allí se puede visitar la Iglesia Parroquial de Santo Tomás Apóstol...

El Berrueco

...y frente a ella, se encuentran estos tres cruceros de granito cuyo origen y usos no están del todo claros. Unos dicen que podría tratarse de una estación del Viacrucis, mientras que otros aseguran que están relacionadas con la fiesta de las Cruces de Mayo.

El Berrueco

Tras esta breve parada continuamos bordeando el embalse del Atazar siguiendo las indicaciones a Cervera por la M127. A tan solo 9 Km se encuentra el embalse de El villar, el más antiguo en funcionamiento de la Comunidad de Madrid, ya que presta servicio al Canal de Isabel II desde 1873.
Un dato histórico interesante es que la presa que retiene el agua del Lozoya fue la primera presa abovedada del mundo, lo que la convirtió en todo un referente dentro de las obras hidráulicas de su época, y es que gracias a la curvatura de su muro de contención, la estructura resiste mejor las enormes presiones laterales ejercidas por el agua almacenada.

Embalse de El villar

Si os paráis aquí podréis contemplar a un lado el curso encajonado del Lozoya que fluye en dirección al embalse del Atazar...

Embalse de El villar

...mientras que al otro lado, las aguas represadas esperan su turno para seguir el curso del río y abastecer a la capital de España.

Embalse de El villar

Continuamos por la M127 hasta que de repente, la imagen de decenas de embarcaciones flotando sobre las aguas del embalse de El Atazar llaman nuestra atención, tanto, que acabamos haciendo una parada no prevista en Cervera de Buitrago para disfrutar de su puerto, que parece copiado de alguna cala recóndita del Mediterráneo.

Cervera de Buitrago

Por la hora que era aprovechamos para comer en el pueblo, ¿y qué os puedo decir de la gastronomía de esta zona?, pues que es exquisita. Las migas del pastor o cualquier plato elaborado con la carne de la zona os harán chuparos los dedos.

Desde este punto continuamos hasta la entrada de Robledillo de la Jara, dónde abandonaremos la carretera que nos ha acompañado durante los últimos kilómetros para coger la M130, una estrecha y sinuosa carretera de montaña con la que nos adentraremos en la Sierra del Rincón para descubrir una zona prácticamente desconocida por los madrileños pero que nos regala paisajes tan espectaculares como estos:

Sierra del Rincón

Con la única compañía de profundos barrancos y agrestes montañas entre las que destaca la Peña de la Cabra, continuamos avanzando por unos parajes despoblados en los que la naturaleza no tiene ningún impedimento para mostrarse en todo su esplendor.

Sierra del Rincón

Sierra del Rincón

Sierra del Rincón

Así, poco a poco ganamos altura para poco después descender a los valles y vuelta a empezar. Pendientes de más del 8% y un sinfín de curvas nos conducirán de nuevo a la civilización. Llegamos a la Puebla de la Sierra.

Puebla de la sierra es sin lugar a dudas uno de los pueblos más aislados de la Sierra del Rincón. Está situada a 1200 metros de altura y en varios kilómetros a la redonda es el único núcleo de población que nos encontraremos. Además, algunas de las carreteras que conducen hasta aquí se encuentran situadas a más de 1600 metros de altura, por lo que en invierno no es raro que acaben aislados en más de una ocasión por culpa de la nieve.

Una buena forma de recorrer el pueblo y contemplar sus típicas casas de piedra y madera es seguir la denominada Ruta del Valle de los Sueños, un itinerario de apenas kilómetro y medio en el que nos encontraremos con medio centenar de esculturas realizadas por artistas contemporáneos de diversas nacionalidades.

Puebla de la Sierra

Siguiendo este recorrido que comienza en la calle mayor junto al ayuntamiento y la iglesia de la Purísima Concepción, pasaremos junto al frontón, nos asomaremos al cañón formado por el río de la puebla y volveremos al pueblo cruzando junto a la ermita situada a la entrada.

Puebla de la Sierra

Podéis encontrar más información en su web oficial: www.puebladelasierra.es

Abandonamos la Puebla de la Sierra y continuamos ascendiendo por la M130 hasta llegar a nuestro siguiente destino, el Puerto de la Puebla, situado a 1636 metros de altura.

Desde allí, a un lado tenemos el Mirador de la Sierra de Guadarrama, con el Valle del Lozoya a nuestros pies y más de 50 km de una cadena montañosa en la que se encuentran algunos de los picos más conocidos de la sierra madrileña, como por ejemplo Cabezas de Hierro, Peñalara o Peña Cebollera, los cuales podremos ubicar fácilmente gracias a un panel informativo.

Puerto de la Puebla

Al otro lado de la carretera, podremos contemplar una magnífica panorámica del Valle de la Puebla, flanqueado por el Pico de la Tornera al fondo y la Peña de la Cabra, cuya silueta asoma tímidamente entre las copas de los pinos situados a nuestra derecha.

Puerto de la Puebla

Desde el Puerto de la Puebla seguimos las indicaciones hacia La Hiruela y Montejo de la Sierra para llegar hasta otro de esos lugares que creíamos que ya no existían y donde terminaremos nuestro recorrido por la Sierra del Rincón.

Sierra del Rincón

La Hiruela es un remanso de paz y tranquilidad alejado de las masas que pueblan la cercana Sierra de Guadarrama y un excelente lugar en el que desconectar de la gran ciudad en cualquiera de sus casas rurales.

Dejamos el coche a la entrada del pueblo, ya que el tráfico en su interior está reservado a los residentes, así que recorremos a pie sus dos calles para encontrarnos con varios restaurantes y la plaza del pueblo, dónde se encuentran el Ayuntamiento y la Iglesia de Santiago Apóstol.

La Hiruela

Si pasear entre sus pintorescas casas de piedra o respirar el aire sano y limpio de la sierra no es suficiente, siempre puedes visitar su Museo Etnológico o realizar alguna de las cuatro rutas de senderismo que parten desde el pueblo, todas ellas muy sencillas y de corta duración:

  • Las Eras y la Pila de Riego
  • De molino a molino
  • Los oficios de la vida
  • La senda de la fuente del lugar

La Hiruela

Volvemos hacia la entrada del pueblo por la calle Pilón para poner punto y final a este recorrido que nos ha llevado desde Patones hasta la Hiruela pasando por embalses que parecen un puerto del mediterráneo, carreteras solitarias que se asoman a valles y montañas increíbles o pueblos dónde la tranquilidad y la calidad de vida son sus señas de identidad.

Y si todo esto te ha sabido a poco, a tan solo 15 km de aquí tienes la entrada al Hayedo de Montejo, un auténtico paraíso en el que se encuentra el mayor hayedo del Sur de Europa. ¡No te lo puedes perder! Y si tienes la oportunidad de visitarlo en otoño mejor que mejor.


Datos de la ruta:

  • Distancia recorrida: 82 km
  • Tiempo total del recorrido: 7:00 horas
  • Tiempo en movimiento: 1:50 horas
  • Mapa de la ruta:




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