Perú: llegada a Puno, la puerta al lago Titicaca ~ PhotoViajeros - Los relatos de mis Viajes, Rutas y Escapadas

Perú: llegada a Puno, la puerta al lago Titicaca

El sexto día de viaje nos tocaba cambiar de ciudad otra vez.
En esta ocasión la ruta por el sur de Perú nos llevaría hasta Puno, una ciudad que a priori no tenía un gran atractivo por si misma pero que se convirtió en escala imprescindible si queríamos surcar el Titicaca, el lago navegable de agua dulce situado a mayor altura de todo el mundo.
Además, teníamos pensado hacer noche en alguna de sus islas y convivir con una de las familias que habitan en el lago místico de los incas, lugar de origen del imperio incaico según la tradición andina.

Puno

A continuación podréis leer el relato completo de nuestra llegada a Puno y las gestiones que hicimos para pasar los dos días siguientes en el lago Titicaca...


Presupuesto del día (precios verano de 2013):

  • Taxi a la estación de autobuses: 10 soles(total 4 personas)
  • Impuesto en el Terrapuerto: 2 soles
  • Taxi Estación de autobuses Puno - Hotel Qelqatani: 3,5 soles(total 4 personas)
  • Empanada de carne: 2,5 soles
  • Taxi hotel - puerto de Puno: 3,5 soles(total 4 personas)
  • Barco de ida y vuelta a las islas del lago Titicaca: 30 soles
  • Taxi puerto de Puno - Plaza de Armas: 3,5 soles(total 4 personas)
  • Regalos y souvenirs varios: 35 soles
  • Cena: 99 soles(total 4 personas)

Total presupuesto para 1 persona: 100 soles (28,60€ aproximadamente)
Tasa de cambio utilizada: 1€=3,5 soles

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Comenzaba el sexto día de viaje, y con él nos esperaba un nuevo madrugón. A las 6:45 nos levantamos, preparamos las maletas y mochilas y nos fuimos corriendo al comedor para aprovechar el primer turno de desayuno a eso de las 7:00 de la mañana.

Tras desayunar, hicimos el checkout y subimos al taxi que previamente habíamos pedido a través del hotel para que nos llevase a la estación de autobuses (o terrapuerto como lo llaman allí). En total 10 soles a pagar entre los 4.

Al presentar los billetes de autobús en el Terrapuerto de Arequipa tuvimos que pagar un impuesto de 2 soles. No sabemos en concepto de qué pero bueno, a los turistas, guiris o viajeros ya sabemos que nos sacan el dinero por todas partes cada vez que pueden.

Tal y como hicimos en el trayecto Ica - Arequipa, reservamos 4 plazas desde España en los asientos VIP de la conocida compañía de autobuses peruana Cruz del Sur para poder ir tumbados durante las 5:30 horas de viaje que nos separaban de Puno. El precio de este autobús fue de 75 soles por persona, unos 22€ aprox.

A las 8:30 de la mañana y tras las pertinentes grabaciones en vídeo tanto antes de subir al autobús como una vez acomodados en nuestros asientos, emprendimos el viaje.

El paisaje, al igual que sucedió el día anterior cuando volvíamos de Cabanaconde, era de esos que no puedes dejar de mirar. Montañas, lagos, amplias llanuras, grupos de llamas y alpacas... salpicaban el camino haciéndolo bastante entretenido hasta que llegó un momento en el que nuestro autobús se detuvo cuando nos quedaba poco más de una hora para llegar.

Un interminable atasco de camiones, furgonetas, autobuses y vehículos de todo tipo se perdía en la lejanía, todos ellos parados y con gente caminando por los arcenes.
Este tipo de atascos en esta carretera debe ser bastante normal, ya que 10 días después de volver de Perú vimos en las noticias que centenares de personas habían quedado bloqueadas en la carretera que va de Arequipa a Puno por culpa de una intensa nevada y soportando unas condiciones climatológicas muy severas con temperaturas de hasta -17ºC. ¡De la que nos libramos!
Noticia de la nevada del 26 de Agosto en la carretera Arequipa - Puno en un periódico local

Tras largos ratos parados y otros momentos en los que circulábamos a paso de tortuga, el atasco comenzó a disiparse, sobre todo cuando abandonamos la zona más montañosa y nos fuimos acercando hacia las grandes llanuras de Juliaca.

Mientras atravesábamos Juliaca, pudimos ver por primera vez a peruanos con rasgos diferentes a los que habíamos visto hasta ahora, con la piel más curtida y en general con apariencia de tener menos recursos que sus vecinos de Arequipa o Ica.

Juliaca

Se notaba por todas partes, tanto en los puestos del mercado callejero por el que pasamos como en las calles sin asfaltar, en los edificios de ladrillo visto o en los vehículos que parecían tener más de 30 años.

Juliaca

A causa del enorme atasco nos retrasamos 1:30 horas, por lo que en vez de llegar a las 14:00 estábamos entrando en Puno a las 15:30.
La primera impresión cuando te adentras por las calles de Puno es la de una ciudad peligrosa, descuidada y sin ningún tipo de atractivo. Muchas zonas de la ciudad recuerdan a las favelas brasileñas con calles estrechas, casas sin ventanas, con fachada sin enfoscar o a medio terminar, poca iluminación y decenas de perros callejeros por todas partes. Según te acercas al centro la cosa cambia un poco, pero en general se podría decir tranquilamente que Puno es una ciudad fea.

Al bajar del autobús en el terrapuerto de Puno notamos inmediatamente el soroche. Un buen atontamiento de cabeza y cansancio sin motivo fueron los síntomas con los que nos recibió esta ciudad, y es que por lógica, los 3827 metros de altura a los que está situada se tenían que hacer notar.

Un taxi nos llevó en pocos minutos hasta el Hotel Qelqatani, en el que teníamos reservadas 2 noches. El precio del taxi fueron sólo 3,5 soles, así que parecía que esta ciudad era bastante más barata que todas las anteriores.

En cuanto nos registramos nos ofrecieron una infusión de hojas de coca, y es que deben estar acostumbrados a los viajeros y turistas que llegan al hotel con los síntomas del mal de altura.

Decidimos tomarnos la infusión después de dejar la maleta, y es que al ser tan tarde, queríamos salir lo antes posible a comer y en busca de algún lugar en el que reservar la excursión de dos días por el lago Titicaca.

Teníamos las habitaciones en la primera planta del hotel, así que como no cabíamos todos en el ascensor, Chema y yo decidimos subir con las maletas por las escaleras. Total por una planta y unos 30 escalones...
Al llegar a la primera planta el cansancio que teníamos era exactamente el mismo que cuando tienes que salir corriendo unos 100 o 200 metros para coger el autobús porque ves que se marcha. Increíble. Hasta este día no habíamos sufrido prácticamente ningún efecto del soroche, pero en los 30 minutos que llevábamos en Puno, los estábamos sufriendo todos.
Con el corazón latiendo a toda velocidad y casi sin aliento llegamos a nuestra habitación doble, que como podéis ver estaba bastante bien y era muy grande.

Hotel Qelqatani Hotel Qelqatani

Allí también nos esperaban dos bolsitas con caramelos de coca y una botella de agua para cada uno.

En cuanto cogimos lo básico para pasar el resto del día, nos bajamos a la recepción del hotel, dónde Bea y Jesús ya estaban esperándonos con sus infusiones de hojas de coca.
Mientras terminábamos nuestras infusiones, aprovechamos para preguntar al personal de recepción por las excursiones de dos días al lago Titicaca. En un papel nos anotaron que el transporte hasta y desde el puerto de Puno, la visita a las islas de los Uros, Taquile y Amantaní, el barco que nos llevaría por las tres islas y pasar la noche con una de las familias de la isla de Amantaní con la comida, cena y desayuno incluidos, nos saldría a 170 soles por persona (49€ aprox.)

Al oír este precio nos despedimos educadamente a la vez que salimos corriendo asustados por un presupuesto que distaba muchísimo de lo que habíamos leído en diversos foros de internet.

Cogimos un taxi para que nos llevase hasta el puerto, pero le pedimos que nos parase en algún sitio para comprar algo de comer. Nos llevó hasta una pastelería que se llamaba Rico`s pan, dónde compramos unas empanadas de carne y pollo a 2,5 soles cada una.

Al ser una ciudad pequeña y sin un gran tráfico no tardamos mucho en llegar al puerto de Puno. De nuevo el viaje en taxi tirado de precio: 3,5 soles a pagar entre los 4.

Tal y como habíamos leído en varios foros de viaje, hay una alternativa a las agencias para realizar la excursión a las tres islas del lago Titicaca y pasar la noche con una de las familias de Amantaní.

Para ello tenéis que ir hasta el final del puerto, y justo al lado de dónde está el faro buscar este grupo de casetas:

Puno

Una vez allí hablas directamente con los habitantes de las islas, que se han organizado para ofrecer la misma excursión que las agencias pero sin intermediarios y por mucho menos dinero.
Además, todo el dinero que sacan va realmente para ellos, porque según nos contaron muchas veces las agencias ni siquiera les pagan, y cuando les pagan, les dan una mínima parte de lo que le cobran al turista.
A nosotros nos resolvieron todas las dudas y contestaron a todas las preguntas que les hicimos, así que reservamos 4 plazas para el barco que salía a las 8:00 de la mañana del día siguiente.
El precio del barco para los dos días fue de 30 soles por persona, que ya dejamos pagados con su correspondiente recibo a cambio, mientras que a la familia que nos asignasen habría que pagarles en mano otros 30 soles por persona.

Si se contrata la excursión al Titicaca de esta manera, nos aseguramos de que el dinero que nosotros pagamos va realmente a los que prestan el servicio y de que las familias de las islas pueden beneficiarse del turismo.

Algunos pensaréis que una diferencia de dinero tan grande entre lo que nosotros pagamos y lo que cuesta a través de una agencia tiene que llevar asociado un peor servicio o incluir menos actividades, pero como comprobaréis en los dos artículos siguientes esto no es así.

Con la excursión de dos días a las islas del Titicaca asegurada, aprovechamos para pasear por el puerto de Puno y contemplar la ciudad al atardecer desde aquí.

Puno

También encontramos un montón de sitios para comer y un mercado de artesanías con muy buenos precios dónde se pueden comprar todo tipo de souvenirs típicos de Perú y prendas hechas con lana de alpaca como por ejemplo jerseys, chaquetas, bufandas o guantes.
Como era tarde nos encontramos muchos de los puestos cerrados y otros que ya estaban recogiendo, pero aguantamos hasta las 18:30 visitando cada una de las calles del mercado y cotilleando en los telares situados en la parte trasera de algunos de los puestos.

Puno

Es increíble el colorido, en ocasiones estridente, de cada uno de los ponchos, chales, manteles y alfombras que nos encontramos en varios puestos, pero como dice el refrán, "para gustos están los colores".

Puno

El puerto a ciertas horas, sin gente y una vez que ya había anochecido no inspiraba mucha seguridad, así que empezamos a buscar un taxi para volver hasta el centro.
Tuvimos que esperar un rato para que un taxi despistado se dignase a pasar por allí, pero claro, a estas horas pocos turistas se atrevían a salir por una ciudad en la que tanto las guías de viaje como el propio personal del hotel recomiendan no salirse de la calle peatonal que va de la Plaza de armas al Parque Pino.

El taxista que nos devolvió a la civilización era muy simpático y parlanchín, por lo que nos pareció una buena opción quedar con él dos días después en el mismo sitio dónde nos había recogido para que nos llevase al sitio arqueológico de Sillustani el día que regresábamos de la excursión al Titicaca. Nos dio su teléfono y acordamos llamarle cuando estuviésemos llegando al puerto.

Cuando llegamos al centro de Puno parecía que estábamos en otra ciudad totalmente distinta. Gente por todas partes, muchas tiendas, restaurantes... ¡y todos ellos con aspecto de edificios normales!
No es más que un espejismo, ya que en cuanto te sales de la calle Lima el Puno más descuidado vuelve a mostrar su peor cara.

Durante las dos horas siguientes recorrimos esta calle peatonal unas 5 veces visitando varias tiendas de artesanías peruanas y buscando algún lugar para cenar.
En la Plaza de armas aprovechamos para visitar la Catedral de Puno, el principal edificio religioso de la ciudad.

Puno

Esta iglesia de estilo barroco mestizo se construyó a finales del siglo XVIII, y destaca sobre todo por su espectacular fachada labrada custodiada por dos torres gemelas.

Puno

Junto a la catedral encontramos una tienda de comercio justo en la que compramos algunos regalos y recuerdos de nuestro viaje a Perú.

Al ser tarde no pudimos entrar en ninguno de los principales atractivos turísticos de la ciudad como por ejemplo el Museo Municipal Dreyer, la casa colonial del corregidor, el mercado o la iglesia de San Juan.
Por motivos obvios de seguridad y no estar visible el lago al ser de noche, tampoco era muy conveniente subir hasta cualquiera de los miradores situados en las colinas que rodean a la ciudad, así que tras mucho caminar y mirar precios en decenas de restaurantes, nos alejamos de la calle Lima y terminamos cenando en un restaurante típico en el que éramos los únicos extranjeros.

Como no habíamos comido prácticamente nada a mediodía, estábamos con hambre, así que nos pedimos unos platos contundentes que casi no pudimos ni terminarnos.

Puno

Puno

Puno

El precio de este banquete fue de 99 soles entre los 4, o lo que es lo mismo, 28€.

Cuando terminamos de cenar nos fuimos dando un paseo hasta el hotel, dónde después de ducharnos y charlar con familia y amigos gracias a la wifi del hotel nos acostamos desando que llegase el día siguiente para comenzar nuestro viaje por el Titicaca y descubrir los orígenes del imperio inca...


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